El chef Sergi Arola
El chef Sergi Arola

«Noche en Gastro. Todas las mesas llenas». Sergi Arola explicaba así este miércoles a través de Twitter cómo había logrado llenar su local en Madrid, el Sergi Arola Gastro, en la primera noche tras su reapertura apenas dos semanas después de que funcionarios de Hacienda precintaran la bodega del establecimiento por impago de deudas tributarias, lo que provocó el cierre del restaurante. La deuda de Arola es de 148.000 euros con la Agencia Tributaria y de 160.000 con la Seguridad Social, pero el miércoles por la noche poco parecían importarle los números rojos al que está reconocido como uno de los mejores chefs españoles.

Tras el via crucis del cierre temporal lo verdaderamente importante para Arola es el apoyo de sus clientes y sus amigos, para quienes no escatimaba palabras de elogio: «Muy emocionante reencontrarme con clientes y amigos que han venido para apoyarnos y para expresar su solidaridad… No tengo palabras!!!», señalaba en otro tuit enviado en torno a las 23,30 horas del miércoles.

El chef, que hizo público este martes también a través de Twitter que ha llegado a un acuerdo con la Agencia Tributaria para que el restaurante pudiera «reanudar su normal actividad», reconocía que la primera jornada desde la reapertura ha estado  llena de «emociones encontradas» y de «ganas de luchar».

Arola, que la semana pasada llegó a plantearse dejar España ante las dificultades planteadas, reafirmaba este martes, «con firmeza y determinación renovadas», su «más absoluta voluntad de llevar a buen puerto el sueño iniciado hace ahora cinco años para ayudar a poner a Madrid, junto con otros queridos compañeros de profesión, como una de las principales capitales culinarias del mundo».

Pese a reconocer la «comprensión y cooperación» de la unidad de recaudación que inicialmente les obligó a cerrar el restaurante, y señalar que finalmente «todo se ha resuelto satisfactoriamente», Arola insiste, en un comunicado enviado junto a su jefa de sala, Sara Rocafort, en que el precinto de la bodega «fue realizado de forma inesperada y desproporcionada».

Asimismo, Arola, uno de los chefs españoles más conocidos en el panorama nacional e internacional, reconoce que los actuales son «tiempos muy difíciles para las pequeñas y medianas empresas» como la suya.

«Desgraciadamente esta crisis económica y de confianza nos ha atropellado a todos sin compasión, por lo que solo con esfuerzo y dedicación podremos solucionar la actual situación y proteger con ello los puestos laborales de los excelentes profesionales que conforman nuestro querido establecimiento», añade.

Por último, tanto Arola, que reconocía que se ha visto «obligado» a poner a la venta su moto Harley Davidson para ayudar a saldar sus deudas tributarias, como Rocafort, agradecen el apoyo recibido en los últimos días y anuncia que próximamente informarán de «nuevos proyectos».

Lo ocurrido primero con Arola y más recientemente con el repostero Paco Torreblanca, que ha declaración concurso de acreedores en su empresa, ha vuelto a poner de actualidad el efecto de la crisis en la alta cocina española.

Arola es consciente desde el principio de la crisis que la situación afecta especialmente al terreno de la alta cocina, tal como reconocía en una entrevista concedida en febrero de 2012 a Actualidad Gastronómica. «La alta cocina está sufriendo más que ninguna otra la crisis porque a diferencia de otras no tiene posibilidad de trampa, no hay atajos», señalaba entonces.

 

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