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Churros con chocolate, los amigos de las fiestas.

La llegada del tan ya famoso ‘caloret’ es el preludio del comienzo de innumerables fiestas por toda la geografía española. A las fallas valencianas, el madrileño San Isidro y los famosos sanfermines, por ejemplo, acompañan un sinfín de fiestas patronales y festejos populares en distintas ciudades y numerosos pueblos de España. Todos ellos tienen un amigo gastronómico común: el churro.

Aunque se trata de un producto muy consumido durante todo el año, principalmente en el desayuno, se toma mucho en invierno paliar el frío acompañado de chocolate caliente o café, pero se convierte también en muy habitual como producto gastronómico de las fiestas de cualquier rincón del país.

‘Chocolatada’ con churros como merienda tras los bailes en la plaza del pueblo o acompañados por un café como reconfortante desayuno tras una noche de fiesta son algunas de las opciones. Según explica el Gremio de Churreros de Cataluña, es un producto que se asocia mucho con el frío, sobre todo los domingos o días festivos, pero que también se consume en verano, principalmente vinculado con los festejos o al terminar un día de fiesta.

Para quienes se lancen a la aventura de abrir una churrería, es importante saber del tema y elegir bien dónde se pone el establecimiento, que sea un sitio por el que acostumbre a pasar la gente, con un escaparate atractivo y limpio, con buen producto y que se trabaje con profesionalidad. También hay que saber elegir la maquinaria idónea, como por ejemplo, a la hora de comprar una churrera manual para el negocio. (En este link encontraras una de las mejores empresas con este tipo de maquinarias para tu negocio) tener en cuenta materiales de alta calidad para un mejor rendimiento.

La propia guía de viajes ‘Lonely Planet’ afirma que los churros españoles son el remedio perfecto para “la madre de todas las resacas” y, acompañados de una taza de chocolate espeso, una “combinación divina”. “Una masa frita, dorada y azucarada que puede mojarse en chocolate caliente” y que “no tiene rival” en el desayuno es como se describe el churro en el libro ‘La mejor comida callejera del mundo’, publicado por esta editorial.

Esta guía, que recoge las cien mejores delicias presentes en las calles de distintos países, argumenta que el origen de los churros está en el pan frito que llevaban en sus zurrones los pastores de ovejas churras. Sin embargo, no está claro. Hay quienes lo ubican en Cataluña a principios del siglo XIX sin identificar a su creador o quienes hablan únicamente de un legado árabe.

“No hay constancia, certeza ni nada escrito. Así que todo lo que se dice son especulaciones”, señalan los churreros catalanes. Venga de donde venga, está claro que ha calado hondo en todo el país, puesto que se consume por toda la geografía española. Y más allá de nuestras fronteras.

A Madrid, Valencia, Andalucía y Cataluña, comunidades autónomas en las que se comen muchos churros, les han imitado países como Argentina, Perú, México y Chile, que cuentan con modalidades del churro español, por ejemplo, bañados en chocolate o con dulce de leche. Así, las recetas pueden ser muy variadas según el lugar en el que se coman.

Pero en general, la fórmula de este producto es a base de agua, harina, aceite, sal y “poco más”, según el Gremio de Churreros de Cataluña. Con ese poco más se refieren al secreto en cuanto a las cantidades de cada ingrediente o los tiempos que se dejen friendo, que varían entre los churreros. “Cada uno tiene su receta”, reconocen los churreros catalanes, aconsejando no hacerlos en casa porque es “complicado”. “En casa, no acostumbran a salir. Quien quiera churros, mejor que los compre en la churrería”, recomiendan.

Y, en contra de la creencia general, la ingesta de los churros, calorías aparte, no es insana. Además de tener los mismos ingredientes que el pan, no lleva azúcar, sólo si se desea poner después; al freírlo se endurece de forma que el aceite no penetra en el interior, además de que no posee colorantes, ni conservantes ni grasas trans. También contiene proteínas y fibra.

Churros en forma de lazo, rectos, como rosquillas o, incluso, sus primas las porras… Todas las versiones tienen sus adeptos y, como en todo, también sus detractores. Aunque su maridaje más clásico es con un buen chocolate caliente, cada vez son más los que los desayunan con café o los niños que los mojan en leche con cacao.

La tecnología ha avanzado hasta el punto de poder tomar en casa los manjares que nos brindan los establecimientos. Ahora, es posible beberse un café con la misma espuma que el del bar de debajo de casa o prepararnos un chocolate igual de cremoso que el de un puesto ambulante e, incluso, unos churros crujientes. Aquí puedes conocer más acerca de la maquinaria a medida de Inblan, de la cual os comentaba anteriormente.

CHURERRA-MANUAL
Churrera manual

 

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