Louis Prima, un clásico.
Louis Prima, un clásico.

Por Juan José San Miguel

Actualidad Gastronómica regresa una vez más por sus derroteros musicales, un vicio nada oculto de nuestra redacción que maridamos gustosamente, cuando el tiempo y la imaginación nos lo permiten. Después de Las diez mejores canciones para abrir apetito y Las diez mejores portadas más gastronómicas hacemos un nuevo triple salto mortal combinando esta vez tres ingredientes: rock’n’roll, verano y gastronomía.

Esperamos que os parezca interesante nuestra selección y os invite a buscar y curiosear en las joyas musicales que os proponemos. Así que tomen asiento, pónganse cómodos, sírvanse una cervecita o un tinto bien fresco y escuchen.

1. Rum and Cocacola (Lord Invader/Andrews Sisters. 1945)

Vamos, lo que viene siendo un cubalibre, o bien, una Mentirita en la versión anticastrista. Empezamos nuestra serie con una canción dedicada a uno de los cócteles por antonomasia; un clásico del Caribe, del sol y de la playa. El tema original es un Calipso de Trinidad y Tobago, compuesto por Lord Invader y Lionel Velasco y que fue introducido en la música popular del siglo XX por las Andrews Sisters en 1947.

El trío vocal femenino procedente de Minnesota son un claro precedente del rock’n’roll vocal de los cincuenta con sus versiones de country and western, folk, jazz… Bebiendo ron y cocacola, las chicas de Trinidad, las madres y las hijas, ayudaban con sus amables sonrisas a los jóvenes soldados yankees a superar la añoranza del hogar… en fin. La historia del cubalibre en la barra americana.

2. Ice cream man (The Tornados. Decca Single. 1963)

Cambiamos de tercio. Los veranos no serían lo mismo sin los clásicos puestos de helados. Y la melodía de esta canción maravillosa, protagonizada por el órgano eléctrico, está probablemente inspirada en la música de un puesto de feria de la época a los que se abalanzaban los niños de las películas cursis, tras escaparse de la mano de sus padres.

Los Tornados son uno de los grupos de la historia del rock and roll tristemente olvidados. Fueron una banda británica de rock instrumental a principios de los 60 liderada por Joe Meek, uno de los productores más grandes de la época, junto a Phil Spector.

Los aficionados al programa de Juan de Pablos en Radio 3 recordarán este tema como una de las clásicas canciones que utiliza “para separar fases”. Qué rico el helado. Por cierto, no lo confundáis con el tema homónimo bien distinto de Tom Waits. Este último lo protagoniza un heladero, borracho, melancólico y despechado por el amor. Por qué si no.

3. Cool Water (The Beach Boys. ‘Wild Flowers’. 1970)
Unos chicos tan majos, tan rubios, tan buenos y con esas voces angelicales ¿qué pueden beber en verano si no es agua fresca?. Es lo único, porque para componer esta canción deducimos con nuestros malos pensamientos que su sistema nervioso central estaba deliciosamente alterado con alguna que otra sustancia.

Es la canción que cierra uno de los álbumes de culto de la popular banda angelina. Comienza con las voces lisérgicas, enajenadas y caleidoscópicas de los ya no tan jóvenes ni inocentes chicos de la playa, que poco a poco se van enredando y subiendo y subiendo hasta el riff del piano. La letra es muy sencilla, refrescante y a la vez inquietante y paranoica: refréscame, refréscame, refréscame. Ponme un vaso de agua bien fría”. Y así hasta que se acaba la jarra, el de control de sonido cierra el grifo y se pasan los efectos de los polvos mágicos.

4. Boogie Woogie Barbecue (Tiny Grimes. 1947)

Las barbacoas fueron una de las estampas más populares de nuestra España reciente hasta que el Gobierno decidió prohibirlas en verano para evitar el riesgo de incendios, salvo que (afortunado) la tengas en tu terraza o en el jardín de tu parcela. Este artilugio-parrilla usado para asar al aire libre protagonizó como todos sabéis una de nuestras canciones del verano del omnipresente Georgie Dann.

AG ha elegido una canción mucho menos obvia, que hemos desempolvado del baúl del abuelo. Un boogie woogie compuesto a finales de los 40 por el guitarrista Tiny Grimes, contemporáneo aunque menos conocido que Charlie Christian. Por cierto AG ha comprobado que Boogie Woogie Barbacue es una cadena de hamburguesas de Michigan. Y tiene una pinta que no veas.

5. Banana Split For My Baby (Louis Prima. The Wildest. 1956)

Banana Split es un postre muy estadounidense compuesto a base de helado de vainilla dulce, chocolate con leche y trozos de fresa, servido en un recipiente sobre un plátano cortado longitudinalmente. También se suele adornar con nueces, crema batida y una cereza en la cima. Una guarrería vamos, que según cuentan, inventó un tal David E. Strickler en Pensilvania, a principios del siglo pasado.

En la letra, el cantante y trompetista italoamericano Louis Prima (Buona será segnorina, Just a Gigoló), cuenta la historia del hombre-dispensador (dispenser man) que ofrecía a su chica golosa un buen plato de banana con crema. Y sobre ella, un arco iris de color rojo, marrón y blanco, chips de chocolate, tutti-frutti . dos medidas de sppumoni, spray de crema batida al menos una hora (una pila tan alta como la Torre Eiffeil), dieciséis toneladas de nueces y una pizza en la cúspide, sólo por diversión. Tela.

6. Summer Wine (Lee Hazlewood & Nancy Sinatra. ‘Nancy and Lee’. 1968)

Fresas, cerezas y besos de ángel. Mi vino de verano está hecho con todas estas cosas. Quítate las espuelas de plata, ayúdame a pasar un rato y yo te daré el vino de verano. Un poco rara la concepción de tinto de verano pero intuyo que es extremadamente sexy.

Lee Hazlewood y Nancy Sinatra, una de las parejas musicales más erógenas, con el permiso de Serge Gainsbourg y Jane Birkin, facturaron este temazo a finales de los 60 con todo el cariño del mundo y la picardía de dos viejos amantes que se vuelven a encontrar en ese viejo motel del desierto, al caer la tarde, y con una copa de vino entre las manos, como no puede ser de otra manera.

7. Sangría Wine (Jerry Jeff Walker. The Best. 1980)

Jerry Jeff Walker es uno de los grandes músicos de la escena de Austin, Texas, un territorio empapado de tradición americana y mexicana, en el que las culturas estadounidense e hispana se entrelazan en las cosas que merecen la pena, la música, la gastronomía y por supuesto, la fiesta y la bebida.

Esta canción pegajosa como el mejunje que le da título, nos relata como unos amigos quedan un sábado por la noche a comer nachos, burritos y tacos y ponerse hasta las trancas de sangría, en este caso, vino mezclado con limones y lima. Cada maestrillo tiene su librillo ya se sabe.

8. Rock Lobster (El rock de la langosta. B52. ‘The B52’s’. 1979)

Los B52 son probablemente uno de los grupos de rock and roll más divertidos y locos de la historia. Surrealistas, esquizoides, neuróticos, empastillados… tenían todos los ingredientes de una época que no admite etiquetas y que las tiene todas: postpunk, new wave, movida, rock alternativo, neo-rockabilly.
Estábamos en una fiesta/su oreja cayó en la oscuridad/alguien metió la mano y lo agarró/ se encontró una langosta/todo el mundo rockeando/todo el mundo alucinando/ bailando alrededor del fuego/comiendo patatas asadas… rayas, almejas, y una ballena bikini !!!! Rock and roll. Si no los tenéis, atrapadlos, son buenísimos.

9. Jambalaya en el pantano (Hank Williams. 1952)

Cuando llega el verano, si no tienes playa, o te quedas en tu casa bajo el ventilador, o te vas a la piscina, o mejor aún, te vas con la familia a darte un baño al pantano, otro de nuestros clásicos en materia de ahogamientos veraniegos, junto a los incendios y los accidentes de tráfico.

Esta canción habla de los pantanos del Mississippi (bastante más peligrosos que los nuestros, por cierto), de las fiestas Cajún y su gastronomía –una peligrosa mezcla de culturas francesa, española y afroamericana–. En este caso, nuestro protagonista atraviesa el pantano en su canoa para acudir a una fiesta donde se comerá jambalaya (arroz con carne muy especiada) y tarta de cangrejos, condimentado con ‘filé gumbo’ (especie elaborada con hojas de sasafrás). Los que no estén acostumbrados que se lleven bicarbonato.

10. Fiesta (The Pogues. ‘If I should fall from grace in god’ 1988).

Quien no haya hecho el ganso y bailando el pogo alguna vez con esta canción, o no ha sido joven, o lo que es peor, carece de alma. Este tema, radiado y pinchado hasta la saciedad en cientos de garitos de nuestro país pasó a formar parte de nuestra cultura popular desde el primer momento en el que se compuso.

Los Pogues, banda irlandésa de punk-folk, viajaron a Almería con su amigo Joe Strummer para participar en el rodaje de un spaguetti western (indispensable el documental ‘Quiero tener una ferretería en Andalucía’). En sus ratos libres, como buenos punkis, se emborrachaban de cerveza y sangría en las fiestas de Almería del 25 de agosto, a las que está dedicada esta canción, inspirada por cierto en la melodía de una carreta de feria. En la letra (ebria e incomprensible) salen muchos de nuestros clásicos y algún que otro cóctel: la muñeca chochona, la fiesta, la feria, el café con leche, la ración de calamares y macarrones (¿?),  un cóctel cincuenta con Campari (¿?), chicas amables y ociosas…

We must say adiós until we see in Almería once again. Olé. Buen verano.

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