Es Casa Meño (C/ del Castillo, 19) uno de esos sitios entrañables que aún podemos disfrutar en Madrid. La atención es amabilísima, el sevicio atento y, además de comer de maravilla, a poco que pregunte uno un par de cosas sale uno de allí con un máster sobre carnes y viandas de calidad. Pero claro, si solo fuera porque Ángel Meño y los miembros de su equipo son muy atentos y amables y resuelven todas las dudas Casa Meño no formaría parte de estas reseñas. Si aparece aquí es por la calidad de sus platos, en especial las carnes, la frescura de la materia prima, el cuidado en la elaboración, la originalidad de alguna de sus propuestas y por esa habilidad, tan poco común, de hacer que el comensal se encuentre como en su casa.

En el aspecto gastronómico, sorprende gratamente la combinación de sabores de los Huevos de Ángel (huevos fritos sobre una cama de verduras hiladas rebozadas y culminados con lascas de foie), así como la contundencia, el casticismo y la autenticidad de los callos con tortilla española, una auténtica delicia.

Pero en realidad nuestro objetivo en esta ocasión era la carne, y en esa liga Casa Meño no desmerece en nada a algunos de los grandes templos cárnicos de Madrid, por mucho que su apariencia sea más modesta. Probamos dos tipos de chuletón, de ternera gallega, ciertamente exquisito, y de ternera extremeña, algo más fuuerte de sabor pero también suculento. La textura, el punto justo de la carne, la ternura, en fin todo lo que hace a un chuletón bien hecho el rey de las carnes estaba en la propuesta de Casa Meño.

Si sumamos a esto unos postres caseros muy ricos y que el precio a la carta sale por unos 40-45 euros no cabe duda de que estamos ante uno de los sitios del Madrid castizo (pleno barrio de Chamberí) que hay que conocer. Nosotros, desde luego, volveremos a que Ángel nos deleite el paladar y nos regale el estómago.

El chuletón de ternera gallega de Meño, antes de pasar por el fuego
La chuleta de ternera extremeña, en bruto
El chuletón de ternera extremeña, ya fileteado
Parecen solo callos a la madrileña,, pero tienen una tortilla en su interior

 

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