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Diez pastelerías centenarias: los sabores de toda la vida

Publicado el 03 Agosto 2013 Por Juan Vereda

 

La Antigua Pastelería del Pozo, situada junto a Lhardy, es la pastelería más antigua de Madrid

La Antigua Pastelería del Pozo, situada junto a Lhardy, es la pastelería más antigua de Madrid

La repostería es una parte muy importante de la gastronomía española, y en nuestro país aún sobreviven algunas pastelerías con más de 100 años de vida que aúnan tradición, historia y los sabores de toda la vida.

España cuenta en la actualidad con pasteleros de reconocido prestigio: Paco Torreblanca, Carlos Mampel, Oriol Balaguer. Jordi Roca, Albert Adriá, Miguel Sierra, Christian Escribá, son algunos de los pasteleros españoles que se han ganado un puesto entre los más grandes, a través de creaciones pasteleras modernas y vanguardistas.

Pero España aún conserva muchos de los obradores y pastelerías que se crearon hace más de un siglo, y resulta un placer para los sentidos poder visitarlos y disfrutar de sus creaciones artesanales: son pura historia y te hacen recordar olores y sabores de dulces de toda la vida, muchos de ellos inolvidables.

Y porque a nadie le amarga un dulce, Actualidad Gastronómica os presenta una lista con diez pastelerías centenarias de España, todas ellas con un encanto especial y que siguen apostando por el trabajo artesanal:

1. Antigua Pastelería del Pozo (c/ Pozo 8, Madrid). Fundada en 1830 por la familia Aguado, es la pastelería más antigua de la capital. Está situada detrás de Lhardy y aunque ha sufrido varias reformas, mantiene el mobiliario original, una barra de mármol y una caja registradora antigua. Tienen merecida fama sus hojaldres, elaborados de manera artesanal, rellenos de crema o cabello de ángel, así como los roscones, los bartolillos y el pan de Cádiz.

2. El Riojano (c/ Mayor 10, Madrid). Ubicada entre la Puerta del Sol y la Plaza Mayor, esta pastelería fue fundada en 1855 por Dámaso Maza (natural de La Rioja), que era el pastelero personal de la reina María Cristina. En la actualidad sigue haciendo dulces caseros tradicionales, como las pastas del Consejo (que tomaba Alfonso XIII cuando era niño), bartolillos, pestiños y azucarillos, así como el Roscón de Reyes que venden durante todo el año.

3. La Mallorquina (c/ Mayor 2, Madrid). Situada en una esquina de la Puerta del Sol, fue inaugurada por Juan Ripoll (de origen balear) en 1894. Frecuentada por multitud de turistas y siempre llena de gente, sus ensaimadas se hicieron muy famosas, al igual que sus napolitanas y sus bambas rellenas de crema, nata o trufa.

4. La Campana (c/ Sierpes 1, Sevilla). Fundada en 1885 por Antonio Hernández en pleno corazón de Sevilla, es uno de los establecimientos más emblemáticos de la capital andaluza. Merengues, polvorones y dulces sevillanos como las yemas o los cortadillos de cidra son los productos más tradicionales, elaborados con fórmulas artesanales, al igual que las torrijas y los pestiños en Semana Santa.

Los famosos piononos de Santa Fe tienen su origen en Casa Isla

Los famosos piononos de Santa Fe tienen su origen en Casa Isla

5. Casa Isla (c/ Real 10, Santa Fe, Granada). Fundada en 1897 por Ceferino Isla, quien se hizo famoso por crear el pionono, un dulce singular con el que el maestro obrador quiso rendir homenaje al Papa Pío IX, conocido como Pío Nono. El pionono es un bizcocho humedecido y enrollado sobre sí mismo, revestido como el Papa con un balandrán blanco (una canastilla de papel en cuyo interior se deposita el bizcocho), relleno de crema y canela, y con una coronilla de crema azucarada tostada. En 1916, cuando el Rey Alfonso XIII probó este dulce, decidió otorgar a Casa Isla el título de proveedor oficial de la Casa Real. En la actualidad, la pastelería cuenta con varias sucursales en Santa Fe y en Granada.

6. El Foix de Sarrià (c/ Major de Sarriá 57, Barcelona). Fundada en 1886 por la familia Foix, es todo un referente en la Ciudad Condal a la hora de comprar dulces, por su elaboración artesanal de pasteles y tartas. Tienen pasteles tradicionales y dulces típicos de Cataluña, como encenalls o panellets, y en Semana Santa destacan sus buñuelos rellenos de crema y trufa.

7. Bonache (Plaza de las Flores 8, Murcia). Fundada en 1828 por Pedro Bonache, esta pastelería familiar ha mantenido la tradición de generación en generación. Especialmente famoso es su pastel de carne, un hojaldre relleno de carne picado que supone una auténtica delicia para los murcianos y para todos los que visitan esta hermosa ciudad.

8. Pastelería Manuel Segura (c/ Mayor 63, Daroca, Zaragoza). Fundada en 1874 por Manuel Segura Esteban, este obrador familiar elabora todo tipo de dulces de manera tradicional. En la actualidad, cuenta con varias sucursales en Zaragoza y Cariñena, e incluso tiene un Museo de la Pastelería Manuel Segura en Daroca, donde se muestran los útiles y herramientas empleados por las seis generaciones de pasteleros de la familia.

9. Micheto (Pº Cortes de Aragón 12, Calatayud, Zaragoza). Fundada en 1770 por la familia Micheto, seguramente sea la pastelería más antigua de España y desde entonces lleva, como dice su lema, “endulzando paladares exigentes”. En 1926, el Rey Alfonso XIII le otorgó el título de proveedor oficial de la Casa Real. En la actualidad, Micheto mantiene la elaboración artesanal de sus productos, principalmente pasteles, bizcochos y bombones que distribuyen a nivel nacional, y cuenta con sucursales en la ciudad bilbilitana y en Calamocha.

10. Arrese (c/ Gran Vía 24, Bilbao). Fundada por Ildefonso Arrese en 1852 en la calle Bidebarrieta de la capital vizcaína, esta pastelería se hizo famosa rápidamente en toda la ciudad por sus dulces, y en 1923 se trasladó a la Gran Vía. Mantiene la decoración inalterable, con una gran mostrador de mármol, y actualmente cuenta con varias sucursales en Bilbao y Guetxo, donde siguen vendiendo los productos de siempre, realizados de manera artesanal: las trufas de chocolate y nata, la tarta de espinacas, los rusos, los pasteles de arroz, las espectaculares pastas de té y los clásicos bollos de mantequilla.

 

Bizcocho de chocolate de la Pastelería Manuel Segura, en Daroca

Bizcocho de chocolate de la Pastelería Manuel Segura, en Daroca

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Las diez mejores Rutas del Vino de España

Publicado el 21 Julio 2013 Por Juan Vereda

Las Rutas del Vino cuentan con bodegas modernas y vanguasrdistas como Viña Real, en Rioja Alavesa / JC Morales

Bodega Viña Real, en Rioja Alavesa, una de las más modernas de las Rutas del Vino / JC Morales

 

Aunque España es un destino turístico mayoritariamente “de sol y playa”, el turismo del vino se ha convertido en los últimos años en un motor de desarrollo en muchos destinos de interior, sobre todo en aquellas zonas cuyos caldos tienen cierto prestigio y han unido esfuerzos para crear sus propias Rutas del Vino.

El enoturismo supone una interesante alternativa de viaje en un momento como el actual, en el que los turistas tienden a reducir en tiempo y distancia sus viajes.

A pesar de la situación económica, las Rutas del Vino de España mantienen un volumen importante de visitantes durante todo el año, especialmente durante los meses de otoño (septiembre y octubre) y primavera (abril y mayo).

Según datos de la Asociación Española de Ciudades del Vino –que cuenta con 20 Rutas del Vino certificadas por todo el territorio nacional-, un total de 1.430.592 personas visitaron durante el año 2012 las bodegas asociadas a las Rutas del Vino de España.

En este sentido, la mayor parte de las Rutas del Vino han registrado crecimientos en el número de visitantes, y Enoturisme Penedès ha arrebatado el primer puesto del ranking a la Ruta del Vino y del Brandy del Marco de Jerez; y Ribera del Duero se coloca tercera, por delante de Rioja Alavesa.

Actualidad Gastronómica os presenta una lista con las diez mejores Rutas del Vino de España, elaborada en función del número de visitantes registrado el pasado año:

La Ruta del Vino y el Cava del Penedès, la más visitada en 2012

La Ruta del Vino y el Cava del Penedès, la más visitada en 2012

1. Rutas del Vino y el Cava del Penedès – Enoturisme Penedès. Su ubicación privilegiada, muy cerca de la costa, y sus 74 bodegas adscritas la han convertido en la Ruta más popular del pasado año, con 479.499 visitantes.

Cuenta con una superficie de 1.557 kilómetros cuadrados y 26.000 hectáreas de viñedos. La mayor parte de la producción es de cava, el sector más representativo de la viticultura catalana, que tiene su origen en 1872 en la finca de Can Codorniu, en Sant Sadurní d’Anoia.

Además de las visitas a bodegas y a los viñedos, ofrece rutas complementarias de senderismo, cicloturismo, rutas histórico-culturales, así como otras modernistas o teatralizadas. Asimismo, cuenta con programas relajantes y románticos para hacer en pareja, que combinan visitas a bodegas con estimulantes masajes de cavaterapia y gastronomía local.

2. Ruta del Vino y el Brandy del Marco de Jerez. Tiene adscritas 37 bodegas de vinos amparados por las Denominaciones de Origen “Jerez-Xérès-Sherry” y “Manzanilla-Sanlúcar de Barrameda”.

La crisis económica, que afecta con más virulencia si cabe a la comarca gaditana, le ha hecho perder más de 60.000 visitantes y el liderazgo del ranking de rutas más visitadas, aunque el año pasado la Ruta fue visitada por 416.459 personas.

No obstante, sus impresionantes bodegas, auténticas catedrales del vino, constituyen uno de los principales atractivos turísticos de esta región, y siguen sorprendiendo a todos sus visitantes. Disponen también de propuestas culturales, musicales y gastronómicas, además de las tradicionales citas con el flamenco y el caballo.

3. Ruta del Vino Ribera del Duero. Cuenta con la participación de 55 bodegas y 20 restaurantes a lo largo de los 115 kilómetros que conforman la Denominación de Origen Ribera del Duero, en las provincias de Valladolid, Burgos, Soria y Segovia.

El prestigio de sus vinos, cada vez mayor, y el hecho de que se encuentra a sólo una hora y media de Madrid, la posicionan a nivel nacional e internacional como un destino enoturístico de calidad, mostrando una gran diversidad de productos, desde la gastronomía, vino y bodegas, patrimonio cultural, naturaleza, ocio y bienestar, entre otros. En 2012 tuvo 132.470 visitantes.

La Ruta cuenta con el Museo del Vino, situado en el Castillo de Peñafiel (Valladolid) en el que, además de ser un espacio que homenajea a la cultura enológica, se puede encontrar un gran abanico de actividades: desde catas los fines de semana hasta las catas maridadas con alimentos de la zona.

4. Ruta del Vino Rioja Alavesa. A tan solo unos minutos de Logroño y de Vitoria, Rioja Alavesa combina villas medievales y bodegas centenarias con impresionantes edificaciones vanguardistas, envueltas en un mar de viñedos que varía de color en las distintas épocas del año. Aquí, la vida gira en torno a la producción y la elaboración del vino.

Con una extensión de 316 kilómetros cuadrados, la comarca está compuesta por 15 municipios, en los que viven unos 12.000 habitantes. Cuenta con 13.500 hectáreas de viñedos y 53 bodegas adscritas a la Ruta, bajo el control de la Denominación de Origen Calificada Rioja.

Además de tener los vinos de España con mayor prestigio y reconocimiento internacional, la Ruta del Vino Rioja Alavesa ofrece numerosas actividades enoturísticas, gastronómicas y de ocio durante todo el año. El año pasado tuvo 110.869 visitantes.

El Albariño es la estrella de la Ruta del Vino Rías Baixas / JC Morales

El Albariño es la estrella de la Ruta del Vino Rías Baixas / JC Morales

5. Ruta del Vino Rías Baixas. Se trata de una de las primeras Rutas del Vino de España, y cuenta con la participación de 47 bodegas. En 2012 fue visitada por 59.096 personas.

Según la tradición, el cultivo de la vid en esta zona se debe a los monjes del monasterio cisterciense de Armenteira, aunque se ha demostrado que la viticultura ya existía mucho antes de la llegada de los monjes.

Los vinos de la D.O. Rías Baixas se caracterizan por estar elaborados con uvas autóctonas, principalmente blancas, teniendo como gran protagonista la variedad Albariño que acapara aproximadamente el 95% de la producción y es ideal para tomar con el excelente marisco gallego.

6. Ruta del Vino del Somontano. Con 19 bodegas adscritas, esta Ruta situada a los pies del Pirineo aragonés se ha consolidado como una de las más importantes de España, alcanzando los 45.504 visitantes en 2012.

La diversidad de la oferta de la Ruta se pone de manifiesto en los programas que, además de visitas guiadas a bodegas y empresas agroalimentarias, incluyen cursos de cata y otros atractivos culturales de la zona como la Catedral de Barbastro y su Museo, el Arte Rupestre del Parque Cultural del Río Vero, el Santuario de Torreciudad o la villa medieval de Alquézar.

7. Ruta del Vino UtielRequena. Se crea por la importante tradición vitivinícola de estos municipios del interior de Valencia. Con 14 bodegas participantes, en 2012 tuvo 43.190 visitantes.

Utiel-Requena es la única denominación de origen en la que se vienen elaborando vinos, de forma ininterrumpida, desde hace más de 2.500 años. Ofrece numerosas actividades enogastronómicas, históricas y culturales durante todo el año para acercar a todos los visitantes a los orígenes del vino.

8. Ruta del Vino de Lleida-Costers del Segre. 21 bodegas participantes y 35.642 visitantes en 2012. Esta Ruta del Vino supone un paseo por la gastronomía, la cultura y la geografía leridana vistas a través de sus bodegas, cuyos vinos están amparados por la D.O. Costers del Segre.

Aunque los primeros indicios del cultivo de uva en la zona datan de la época íbera, son los romanos quienes introdujeron el cultivo de la vid, que llegó a su máximo esplendor en el siglo XIX con casi 120.000 hectáreas de viñedo. Sin embargo, una plaga de filoxera procedente de Norteamérica, que asoló Europa y que entre 1895 y 1909, redujo la plantación leridana a 15.000 hectáreas.

Sin embargo, lejos de abandonar el cultivo, las bodegas de Lleida apostaron por introducir nuevas variedades de uva y recompusieron el mapa vitivinícola de Lleida. Este espíritu innovador se traduce hoy en encantadoras bodegas en las cuales la tecnología más moderna y la tradición generacional del cultivo de la cepa ofrecen vinos tan diversos como el territorio por el cual se extiende la Ruta del Vino de Lleida.

9. Ruta del Vino de Jumilla. Pese a tener sólo 12 bodegas adscritas, el pasado año fue visitada por 19.001 personas.

Especialmente interesantes son las Jornadas Vendimia Abierta durante la vendimia, en octubre, con actividades enfocadas a los niños para que comiencen a conocer y valorar esta cultura. También supone un importante atractivo la gastronomía jumillana que, influida por la cocina mediterránea y manchega, está compuesta por productos variados y de gran valor energético.

10. Ruta del Vino Ribera del Guadiana. Pese a ser una de las Rutas más jóvenes, cuenta con 16 bodegas participantes y el año pasado registró 17.109 visitantes.

Engloba una amplia extensión de tierra que coincide con las seis subzonas de la Denominación de Origen Ribera del Guadiana. Además, tiene los cavas extremeños, que se producen en cuatro bodegas distintas de la región

La Ruta ofrece una enorme diversidad de atractivos que van desde su riqueza natural y paisajística hasta su gastronomía, pasando por la variedad de fiestas y folclore, tradiciones y actividades culturales.

 

La Ruta del Vino Ribera del Guadiana, en el top ten pese a su juventud

La Ruta del Vino Ribera del Guadiana, en el top ten pese a su juventud

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Las 10 tapas y bebidas más saludables para este verano

Publicado el 16 Julio 2013 Por Antonio Moreno

banderillas

La banderilla con pepinillo, boquerón, cebolleta y aceituna es la tapa más saludable. /Ag

En verano es habitual abusar de los aperitivos y de las comidas entre horas. Las visitas al chiringuito de la playa, o al bar de debajo de casa que tiene aire acondicionado, son frecuentes, por lo que se hace obligado que todo lo que se coma sea saludable y lo menos calórico posible. Por eso, el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) ha publicado un ranking de las 10 tapas y bebidas más saludables, con el que evitar coger kilos y que se puede aplicar a cualquier época del año.

Las banderillas de pepinillo, anchoa o boquerón, cebolleta y aceituna, seguida por el gazpacho y por el salpicón de marisco ocupan el podio de las tapas más saludables, mientras que el de las bebidas está formado por el té con hielo, el zumo de tomate y la clara con gaseosa. “A la hora de sentarnos en el chiringuito de la playa o en el bar de siempre, sabremos qué tomar y en qué cantidades, sin riesgo de engordar”, señala el portavoz de IMEO, Rubén Bravo.

Según la experiencia de Bravo, cuesta más compaginar la dieta con las vacaciones, ya que la gente se deja llevar “por lo que piden los demás”, sin pensar en las consecuencias que a la larga puede tener lo que se come o se bebe para su salud. Los españoles consumen entre 1 y 5 tapas por tapeo, cantidad que se dispara a 10 tapas los fines de semana. El tiempo medio se sitúa entre los 30 minutos y las dos horas, según los datos de este Instituto.

Pero no hay que tener miedo a la tapa porque, si se selecciona bien, su aporte calórico puede ser bajo, entre 50 y 100 calorías por unidad, señala el IMEO. Hay que recordar que el consumo calórico diario recomendado para las mujeres es de 1.300-1.400 calorías, y para el hombre, entre 1.500 y 1.800. Si algo hay que evitar son los fritos y los montaditos con pan y mahonesa, mientras que las tapas de verduras y mariscos son la mejor opción por su alto valor nutritivo y omega 3.

 

TOP 10 DE TAPAS MÁS SALUDABLES

  1. Banderilla de pepinillo, anchoa o boquerón, cebolleta y aceituna. 50-60 kilocalorías. Los pescados azules como la anchoa y el boquerón son ricos en ácidos grasos omega 3, pero sobre todo, destacan por su elevado contenido en Calcio, beneficioso para nuestros huesos, especialmente en mujeres en edad de perimenopausia. 
  2. Vaso de gazpacho (125 ml.). 75-85 kcal. El tomate, rico en licopeno, carotinoide que le otorga su color rojo característico y ayuda a proteger nuestra piel, es además un apreciado antioxidante natural. Una excelente tapa para los meses de verano.
  3. Salpicón de marisco (100 gr.). 100 kcal. La tapa perfecta para los que están a régimen. Los mariscos son una fuente de proteínas de alto valor biológico. Si se alterna su consumo con el del pescado, el marisco puede contribuir a que nuestra dieta sea más cardiosaludable.
  4. Sepia a la plancha con ajo (100 gr.). 106 kcal. Es una tapa muy nutritiva de la que no deberían abusar las personas con problemas de colesterol y triglicéridos. La sepia es uno de los moluscos que más valor energético aporta al cuerpo humano. Tiene alto contenido en fósforo y potasio.
  5. Mejillones a la vinagreta (dos unidades). 120 kcal. El mejillón destaca por su nivel de selenio, antioxidante natural que junto con la vitamina E protege de la enfermedad coronaria e incluso de algunos tipos de cáncer. Es una tapa rica en hierro que conviene en el período de gestación.
  6. Revuelto de champiñones o setas con ajo (100 gr.) y una rebanada de pan. 130 kcal. Es una tapa completa que sacia el hambre y proporciona suficiente energía para mantenernos activos en verano. El ajo es rico en quercetina, un flavonoide beneficioso  antitumoral y protector cardiovascular.
  7. Pimiento relleno de bacalao (1 unidad). 140 kcal. El pimiento rojo es muy rico en carotinoides y vitamina A (equivalentes de retinol) que, al igual que en el tomate, ayudan a proteger nuestra piel y mucosas.
  8. Pulpo a la gallega (100 gr.). 140 kcal. Es un plato bajo en calorías, pero con un alto valor nutritivo. El pulpo es muy rico en yodo, esencial para el crecimiento y el desarrollo cerebral de los niños. Ayuda al correcto funcionamiento de la glándula tiroides y regula el metabolismo.
  9. Atún con pimiento de piquillo y una rebanada de pan. 156 kcal. El atún, conocido por su popularidad como “la ternera del mar”, es rico en proteínas y bajo en grasas y calorías. Este pescado azul también se caracteriza por su contenido en ácidos grasos poliinsaturados de alta calidad, de la familia omega 3, que ayudan a proteger nuestra salud cardiovascular.
  10. Tapa de jamón ibérico con tomate. 150 kcal. La tapa nacional por excelencia está recomendada para todo el mundo y prácticamente no tiene contraindicaciones. El jamón ibérico es la fuente perfecta de vitaminas del grupo B y ácidos grasos monoinsaturados, como el ácido oleico, beneficioso para la salud cardiovascular.

 

TOP 10 DE BEBIDAS EN VERANO

  1. Té con hielo y rajita de limón. 0 kcal. Es una opción saludable y muy refrescante acalórica que aporta las propiedades antioxidantes y todos los compuestos beneficiosos del té verde.
  2. Zumo de tomate comercial. 28 kcal. Es una bebida baja en calorías en la que encontramos vitaminas con importantes funciones anticancerígenas, como los taninos y, además nos ayuda a proteger nuestra piel del sol por su contenido en carotenos.
  3. Clara con gaseosa. 32,1 kcal. Podemos rebajar las calorías de nuestra cerveza combinándola con gaseosa, un refresco acalórico. A la vez obtenemos todos los beneficios del consumo moderado de cerveza, bebida diurética, rica en potasio, vitaminas del grupo B y antioxidante.
  4. Clara con limón. 77,1 kcal. Nos aporta las mismas calorías por 100 gr que una cerveza, siendo su composición en azúcares simples más elevada. Con efecto refrescante, ideal para terrazas en los meses de calor. Consumirlo con moderación.
  5. Vino tinto. 88,37 kcal. El vino tinto es una bebida cuyo consumo moderado tiene efectos muy beneficiosos para nuestra salud cardiovascular, además de favorecer el descanso, si se toma en la cena.
  6. Tónica. 92 kcal. Aunque no es una bebida baja en calorías, es refrescante y por su composición favorece la digestión. Hay que tomarla con moderación, ya que su aporte energético es elevado.
  7. Zumo de melocotón comercial. 94,2 kcal. Rica en azúcares y no tanto en vitaminas y minerales, a pesar de la creencia de ser una de las opciones más saludables. En caso de optar por un zumo elegir el zumo natural.
  8. Refresco de cola. 108,5 kcal. Bebida con alto poder refrescante e hidratante, mejora nuestra atención ante un largo viaje por su contenido de cafeína. Pero ¡ojo con las calorías!
  9. Gin tonic. 184,5 kcal. Últimamente el consumo de gin tonic ha ganado muchos adeptos. Es el combinado menos calórico, aunque hemos de dejar su consumo para ocasiones especiales ya que su graduación y calorías son elevadas.
  10. Ron cola. 204 kcal. Sus más de 200 calorías por consumición hacen de él uno de los combinados más calóricos. Su alto consumo puede arruinar nuestros esfuerzos de cuidar la línea, ¡cuidado!

 

photo credit: El Hermano Pila via photopin cc

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Las diez claves para distinguir un buen whisky (y disfrutarlo)

Publicado el 05 Julio 2013 Por León Prieto

Dos de los whiskies de la cata en el restaurante Kasanova.

Dos de los whiskies de la cata en el restaurante Kasanova / Foto: A. González

El buen whisky es una bebida amplia, profunda, enormemente rica en matices, notas aromáticas y texturas de sabor. No se puede negar que una gran parte (por no decir la mayoría) de los consumidores de whisky en España lo ingieren mezclado con refrescos azucarados u otras bebidas similares, lo que supone en la práctica acabar con todas las particularidades de este destilado para apreciar sólo una: la presencia de alcohol.

No obstante, elegir bien el whisky y, si nos gusta mezclado, el compañero de viaje adecuado, ahorrará más de una resaca al amante de esta bebida, evitará daños en su salud y, de paso, le abrirá la mente y el gusto a todo un universo de sensaciones. Tras conversar con Xavier Monclús, instructor de cata para Europa de Louis Vuitton Moët Hennessy Spain (LVMH) y todo un experto en whiskies, Actualidad Gastronómica ha identificado diez claves para acertar a la hora de elegir un buen güisqui y disfrutarlo al máximo.

1) Olor a alcohol. Un whisky que, al acercarle la nariz, huele claramente a alcohol de forma que no se aprecian otros aromas, se puede descartar directamente. “Cuando nos acerquemos a un whisky lo primero es comprobar que tiene una buena integración alcohólica; no tiene que oler ofensivamente a alcohol”, explica Monclús. “Lo que se huele en una copa de buen whisky son los aromas, las frutas, las notas de madera; si hueles primero a alcohol es un whisky que ya no merece la pena beber”, añade.

2) Alcohol en boca. Un whisky puede tener más o menos graduación alcohólica, pero el consumidor nunca puede sentir anestesia o irritación en la boca por el alcohol. En ese caso estamos ante un mal güisqui. “Aunque en boca el alcohol está más presente que en nariz, nunca tenemos que sentir anestesia en la boca por el alcohol. Si bebes un whisky y la presencia del alcohol es tan importante que te irrita la boca y te la anestesia, quiere decir que ya no vas a poder disfrutar del whisky”, señala Monclús. El experto recuerda en este punto que el alcohol es “el pegamento que une aromas y sabores y lo que estructura un whisky, pero nunca se debe sentir de una manera intensa”.

3) Precio. Aunque no es cierto que un güisqui más caro sea siempre necesariamente mejor que uno barato, merece la pena gastarse 10 o 15 euros más por botella para pasar de los blended de gran consumo a botellas de malta de 10-12 años, una edad óptima para esta bebida. También es cuestión de sentido común e incluso de salud, como reconoce nuestro experto: “Es mucho mejor beber poco y bueno que mucho y barato. Sólo tenemos un hígado y si es posible todo lo que entra en nuestro cuerpo tiene que ser de la mayor calidad. Los productos malos sólo nos van a traer problemas, problemas de hígado y problemas al día siguiente”.

4) ¿Sólo o acompañado? Como se puso de manifiesto esta semana en una cata dirigida por Monclús en el restaurante Kasanova, el whisky cambia por completo al añadirle un poco de agua, aunque no pierde su esencia y en algunos casos incluso mejora. En cuanto al hielo, la mezcla pasa de ser estática (con el agua ‘paramos’ al whisky en un nuevo estado) a dinánima, ya que ‘on the rocks’ la bebida va evolucionando por momentos a medida que el hielo se derrite.

La clave de las mezclas, en cualquier caso, está en elegir un buen compañero de viaje para el destilado, de forma que el combinado no acabe con el whisky. En este contexto, hay que evitar los refrescos con azúcar a toda costa.

“Claro que el whisky bueno se puede mezclar, aunque nunca con refrescos que tengan azúcar. Hay cócteles muy buenos con tónica, con agua con gas… depende de la situación. En un restaurante te lo vas a tomar normalmente solo o con agua, pero si estás por la noche y te apatece un trago largo que no te vaya a hacer daño hay que mezclar siempre con bebidas que no lleven azúcar”, señala Monclús, que no oculta sus preferencias personales: “Con agua o con agua con gas no te va a producir dolores de cabeza ni resaca”.

5) Etiqueta y edad. La etiqueta puede servirnos de orientación, sobre todo si indica el año del whisky (no tan importante en el caso de blended), su composición y el uso o no de barricas exógenas de Jerez, pero nunca puede servirnos para saber a priori si será bueno. “Siempre hay que probar”, explica nuestro experto.

En cuanto a la edad, y aunque puede parecerlo en principio, los años que figuran en la etiqueta no constituyen un factor siempre determinante. Y es más, Monclús defiende que existen casos de whiskys muy viejos y caros que son “imbebibles”. “En general los güisquis llegan a su plenitud entre los 10 y 12 años y van perdiendo cualidades hasta llegar a su final en torno a los 25 años, por tanto nada de whiskies de 50 años”.

6) ¿Blended o Single Malt? En principio es más fácil dar con un buen whisky entre los single malt, pero no es una ley carente de excepciones. “También hay blended buenísimos –señala Monclús pensando en el Bailie Nicol Jarvie–, o incluso el DYC ocho años tiene bastantes buenas puntuaciones y es un whisky a considerar aunque España no sea en principio un país productor de whisky”.

7) Aditivos. Muchos whiskys añaden caramelo u otros aditivos para tratar de hacer su producto más atractivo o enmascarar una presencia excesiva del alcohol. Lógicamente es siempre mejor evitarlos (siempre que sepamos que existen, claro).

8) Temperatura. Un buen whisky debe servirse siempre fresco, en un abanico entre los 10 y los 18 grados; si tenemos la percepción que está “calentorro” nunca apreciaremos todas sus posibilidades.

9) Uso de barricas de Jerez. Posiblemente este sea, de los aspectos citados, el que más opiniones admita. Para Monclús no hay duda de que el uso de barricas de Jerez para madurar el whisky debe realizarse durante un par de años, una vez que el destilado tiene 10 años de crianza en barrica de bourbon, y nunca desde el principio, si bien existen marcas de prestigio que hacen toda la crianza con Jerez. Para Monclús esta práctica hace que de disparen las notas de azufre, apagando la riqueza de matices que debe tener un buen whisky. Claro que a los ingleses, grandes amantes del vino de Jerez, es una influencia que les encanta.

10) El agua. Dando por supuesto que es pura, el agua con la que se elabora el whisky, que en el ámbito del marketing se utiliza a veces como seña de identidad, no tiene sin embargo más que una pequeña influencia (del 10% si queremos dar una estimación númérica) en el resultado final.

UN BUEN TRUCO

Y, tras las claves, llega el turno al consejo y el truco. El primero es que, ante cualquier duda, cualquier amante del whisky tiene en la Biblia del Whisky de Jim Murray el mejor libro de cabecera. Por su parte, el truco que nuestro experto recomienda a los seguidores de AG es añadir un par de gotas de buen güisqui de malta (preferente del Ardbeg 10 años) a una ostra fresca y disfrutar del resultado: “Parecerá que está hecha a la brasa pero sigue estando cruda”.

Por otro lado, la cata de Monclús en el restaurante italiano Kasanova, en Sáinz de Baranda 44, (posiblemente el restaurante con más destilados de Madrid, con más de 700 referencias), permitió descubrir los matices de algunos de los grandes nombres de esta bebida como el ya citado Ardbeg 10 años, con 47 grados de alcohol, o el Glenmorangie Nectar d’Or (ambos obra de Moët Hennessy), que son una maravilla para los sentidos.

Otros ejemplos de güisquis excepcionales son el Glenmorangie Lasanta (excelente ejemplo de buen uso de la barrica de Jerez para completar la crianza) y el Glenfiddich 12 años, que nos transporta a otro mundo con su penetrante aroma a pera y manzana maduras.

Xavier Monclús, en plena faena de cata.

Xavier Monclús, en plena faena de cata / Foto: A. González

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Restaurantes centenarios de Madrid, tradición y buen gusto

Publicado el 02 Mayo 2013 Por Juan Vereda

Fundado en 1725, Botín es el restaurante más antiguo del mundo

Fundado en 1725, Botín es el restaurante más antiguo del mundo

  Madrid cuenta con un buen número de restaurantes y tabernas centenarios, que aúnan tradición y buen gusto por la comida castiza y que han superado con éxito el paso del tiempo. Sus fogones llevan más de cien años preparando los platos típicos de la ciudad, desde el tradicional cocido madrileño hasta los callos, mollejas, asados, tortilla de patatas o los soldaditos de Pavía, entre otras delicias. Y como los buenos vinos, estos establecimientos llenos de historia (y de historias) mejoran con los años, consolidándose como lugares de culto o santuarios para los amantes de la gastronomía. Entrar en estos restaurantes es como viajar al pasado, pues muchos de ellos mantienen veladores de mármol, madera oscura o bancos corridos por los que han pasado los más famosos políticos, reyes, nobles, escritores, pintores y artistas de la Villa y Corte. Actualidad Gastronómica ha elaborado una lista de estos restaurantes centenarios, que merecen la pena ser conocidos:

Bodega de Casa Pedro, antigua casa de postas

Bodega de Casa Pedro, antigua casa de postas

– Casa Pedro (c/ Nuestra Señora de Valverde, 119): Fundado en 1702 como Casa La Pascuala, era una casa de postas frecuentada por ganaderos y arrieros que viajaban por la antigua carretera de Francia (actual A-1). Tomó su actual nombre en 1940. Este establecimiento, situado en el barrio de Fuencarral, ha vivido innumerables historias, pero su cocina se mantiene inalterable. Destacan sus corderos y cochinillos asados, conejos, mollejas de cordero y manitas de cerdo guisadas. En las paredes del restaurante se encuentran las firmas de personajes como el Rey don Juan Carlos, Luis Buñuel, Sofía Loren, Alain Delon, Sara Montiel o Antonio Molina, así como de toreros, políticos, empresarios y periodistas de reconocido prestigio. – Botín (c/ Cuchilleros, 17): Abrió sus puertas en 1725 y, según el Libro Guinness de los Récords, está considerado el restaurante más antiguo del mundo. Situado junto a la Plaza Mayor, su especialidad es el cochinillo y el cordero, asados en horno de leña antiguo. Este restaurante aparece en numerosas obras literarias, desde Benito Pérez Galdós, Ramón Gómez de la Serna o Carlos Arniches, hasta Ernest Hemingway o Graham Greene. – Casa Alberto (c/ Huertas, 18): Fundada en 1827 en el edificio donde vivió Miguel de Cervantes, conserva recuerdos cervantinos y fotos taurinas en sus paredes. Mantiene recetas tradicionales de la cocina madrileña, como su cocido, callos, rabo de toro, manitas de cordero, bacalao, albóndigas de ternera y sus clásicos platos de cuchara.

Salón Japonés de Lhardy, por donde pasaron famosos cortesanos y aristócratas

Salón Japonés de Lhardy, por donde pasaron famosos cortesanos y aristócratas

– Lhardy (c/ Carrera de San Jerónimo, 8): Su nombre va asociado a la historia, conservando un ambiente aristocrático y cortesano. Desde 1839, ha dado de comer a personajes ilustres como los reyes Isabel II y Alfonso XII (quien muchas veces acudía de incógnito), y en este establecimiento se fraguaron conspiraciones políticas durante la República y la Dictadura. Sus salones forman parte de un auténtico museo gastronómico, y también aparece en las obras literarias de Galdós, Azorín, Mariano de Cavia o Ramón Gómez de la Serna. Emblema de calidad y representante de la alta cocina española e internacional, su gastronomía nunca pasa de moda, y el cocido de Lhardy es el más famoso de Madrid. – Taberna Oliveros (c/ San Millán, 4): Fundada en 1857, mantiene la decoración de entonces, con su barra de lebrillo y azulejos en relieve de la Cartuja de Sevilla. Sigue la tradición que la hizo popular, con los genuinos sabores de su cocido madrileño, los callos y los soldaditos de Pavía (bacalao rebozado), así como una magnífica carta de postres caseros.

Fachada de Casa Labra, conocido como el bar del bacalao

Fachada de Casa Labra, conocido como el bar del bacalao

– Casa Labra (c/ Tetuán, 12): Conocido popularmente como el Bar del Bacalao, esta taberna restaurante se halla junto a El Corte Inglés de Sol, y es frecuentado a diario por multitud de madrileños y turistas para probar sus frituras y croquetas de bacalao. Se inauguró en 1860, mantiene la decoración original y, desde entonces, se ha consagrado como uno de los lugares típicos de tapeo de la ciudad. Se puede comer de pie y llevarte las tajadas de bacalao y las croquetas para comer en casa. Esta taberna fue protagonista de la fundación, por parte de Pablo Iglesias, del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) el 2 de mayo de 1879, algo que recuerda una placa en el local.

Cocido de La Bola, en pucheros de barro individuales

Cocido de La Bola, en pucheros de barro individuales

– La Bola (c/ Bola, 5): Situado muy cerca del Senado, fue fundado en 1870 y mantienen su estético original. Su plato estrella es el cocido madrileño, cocinado como antaño, a fuego lento y con carbón de encina, y servido en pucheros de barro individuales. Cuentan los periódicos de la época que cuando se fundó, el establecimiento servía tres tipos de cocido: a las doce del mediodía (el de 1,15 pesetas), para obreros y empleados; a la una de la tarde (el de 1,25 pesetas), con gallina, el preferido de los estudiantes; y a partir de las dos, con carne y tocino, elegido por senadores y periodistas. – Casa Ciriaco (c/ Mayor, 84): En pleno Madrid de los Austrias se encuentra este restaurante típico castellano, que desde 1887 conserva una cocina casera y un ambiente acogedor que te hace sentir como en tu propia casa. Es famosa su gallina en pepitoria, su cocido de dos vuelcos, los callos y las truchas y perdices escabechadas.

El Café Gijón fue famoso por sus tertulias literarias

El Café Gijón fue famoso por sus tertulias literarias

– Café Gijón (Paseo de Recoletos, 21): Nacido en 1888, el Gran Café Gijón siempre ha estado ligado a la cultura literaria de la capital, con sus famosas tertulias a las que acudían los intelectuales de la época y que se mantuvieron con el paso de los años. Además de su ambiente literario, el establecimiento cuenta con una variada carta encabezada por las fabes con almejas y el bacalao al pil pil. – Bodega de La Ardosa (c/ Colón, 13): Fundada en 1892, está acreditada como una de las mejores cervecerías de España, y cuenta con el grifo más antiguo de Madrid de cerveza Guinness. También es famoso su vermú de Reus y tapas típicas de oreja frita, tortilla de patatas, croquetas y marisco en conserva. – Los Galayos (c/ Botoneras, 5): Abrió sus puertas en la esquina de la Plaza Mayor en 1894, y se convirtió en lugar de encuentro de escritores pertenecientes a la Generación del 27 que, entre tertulia y tertulia, degustaban guisos castellanos. En la actualidad sigue ofreciendo una cocina castellana de calidad, donde se conjugan platos modernos y tradicionales, y su plato estrella es el cochinillo asado.

Carteles taurinos en Madrid, en pleno corazón de El Rastro

Carteles taurinos en Malacatín, en pleno corazón de El Rastro

– Taberna Malacatín (c/ Ruda, 5): Nació en 1895 en el corazón de El Rastro, y mantiene un estilo castizo inigualable, con una decoración marcada por los carteles taurinos. Su cocido madrileño es un auténtico placer para el paladar, así como sus tapas de pringá del cocido, callos, bonito con pisto y bacalao con tomate, entre otras. – La Casa del Abuelo (c/ Victoria, 12): Fundada en 1906, es una taberna tradicional que ha ido enseñando a miles de españoles y extranjeros la cultura de la tapa. Situada en el centro de la villa, es lugar de encuentro de clientes de todas las edades que degustan productos naturales basados en la gamba, el langostino y el mejor vino dulce de Madrid.

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Los diez postres más raros: de chochitos ricos a pedos de monja

Publicado el 28 Abril 2013 Por Juan Vereda

Los chochitos ricos son unas deliciosas pastas que se venden en las pastelerías de Cantabria

Entre los postres de Cantabria, los Chochitos Ricos han adquirido enorme fama

La gastronomía española es rica, entre otras cosas, en deliciosos postres caseros, muchos de ellos tradicionales. Cada pueblo, región o comunidad autónoma dispone de numerosos dulces típicos, cuyas recetas van pasando de generación en generación a lo largo de los años.

En muchos casos, los nombres de estos dulces y postres son ingeniosos y llenos de gran sentido del humor, ironía y picaresca, con referencias sexuales y/o religiosas.

Sin desdeñar clásicos como borrachos, brazos de gitano, soplillos, cocas o rosquillas listas y tontas, Actualidad Gastronómica ha elaborado una lista con los diez postres con nombres más originales:

  1. Chochitos ricos. Típicos de Cantabria, son unas pastas redondas con un agujero en el centro, elaboradas a base de harina de trigo, huevos, mantequilla, grasa vegetal, azúcar y mermelada de frutas.
  2. Tetas de novicia y Pelotas de fraile. Son los dulces más demandados en la localidad madrileña de Chinchón, basados en recetas de las monjas clarisas. Se trata de bollos hechos con harina, leche, miel, ralladura de limón y anís. Se pueden rellenar de crema, chocolate o frambuesa.
  3. Dulces orgasmos. Pastas en forma de corazón que se elaboran en Asturias a base de harina de trigo, azúcar, huevo, mantequilla, grasa vegetal y (el toque especial) licor de manzana.
  4. Bizcochón del fraile. Originario de Galicia, es un bizcocho elaborado con huevos, azúcar, mantequilla, ralladura de limón y vino dulce.
  5. Cojones anticristo. Son unas pastas de té artesanas propias del Valle del Liébana, en Cantabria, cuyo ingrediente principal es la avellana.
  6. Chochos típicos de Salamanca. Dulce tradicional de la ciudad salmantina, similar a las peladillas pero de mayor tamaño, elaborado con azúcar, almendra y canela.
  7. Carajitos del profesor. Son unas pastas de avellana, azúcar y clara de huevo, muy famosas en toda Asturias. Su origen se remonta a principios del siglo XX en un café-restaurante regentado por un profesor de música.
  8. Casquetes. También llamados Tortas de Alma, son unas empanadillas dulces típicas de Aragón, que suelen ir rellenas de crema, boniato o cabello de ángel.
  9. Orgasmos a la crema de orujo. Son unas pastas elaboradas con las mejores frutas del bosque de Cantabria y mantequilla.
  10. Pedos de monja. Galletas artesanas típicas de Cataluña, elaboradas con harina, huevo, almendra y mantequilla. En algunas ciudades castellanas se llaman Tetillas de monja.

La gastronomía internacional también nos deja nombres muy curiosos de dulces, como Ano (galletas danesas), Mamador (pastelitos japonés) o Puto Seko (pastas filipinas).

Las Tetas de novicia y las Pelotas de fraile son recetas de las monjas de Chinchón / JC Morales

Las Tetas de novicia y las Pelotas de fraile son recetas de las monjas de Chinchón / JC Morales

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Día de las Tiendas de Discos: las 10 portadas más gastronómicas

Publicado el 19 Abril 2013 Por AG

cartel dia de las tiendas de discos

Por Antonio Moreno y Juanjo San Miguel.

Este sábado, 20 de abril, se celebra el Día de las Tiendas de Discos (Record Store Day). Desde Actualidad Gastronómica nos queremos sumar a esta fiesta para reivindicar la compra de discos juntando una vez más nuestras dos pasiones: la música y la comida. Y qué mejor forma de hacerlo que con una lista con las portadas de discos más gastronómicas de la historia del pop y del rock. Como seguro que se nos ha olvidado alguna (no os creáis que hay tantas), ahí tenéis los comentarios para apuntarnos qué portada de disco con motivos culinarios se nos ha quedado en el tintero.

Aquí va nuestra lista. Esperamos que os guste:

velvet

1. The Velvet Underground and Nico (1972)

Para gustos, colores, como se suele decir. Pero muchos críticos coinciden en señalar al primer disco de la Velvet como uno de los debuts discográficos más talentosos de la historia del rock… Con la portada más pop (añadimos nosotros) y, desde el punto de vista freudiano, más guarra y pervertida. Andy Warhol  es responsable de dos de las portadas más emblemáticos de la cultura pop,la que nos ocupa, y la del Sticky Fingers (la entrepierna de un señor en vaqueros)  de los Rolling Stones. El de la Velvet Underground, desde luego, pasará a la historia como el disco del plátano (rico en vitaminas y minerales, oiga). Así que no sean vergonzosos y pelen pelen… Plátano, drogas y  rock’n’roll. Oh Yeah.

 

rolling

2. “Let It Bleed”. The Rolling Stones (1969) 

En un buen menú, no debe faltar el postre. Y los Rolling Stones, a finales del 69 del siglo pasado, lo bordaron con una excelente pieza de repostería. Let it bleed. Una tarta con la que los sabios reposteros Jagger, Richards,  Wyman y el recién incorporado Mick Taylor, volvieron a hacer historia. Dadle al play y empezad a relameros. Gimme Shelter. Mmmmm…

 

covers4u.net

3. “Sell out”. The Who (1967)

El tercer álbum de estudio de la mítica banda británica era un disco conceptual, en el que se simulaba la programación de una emisora de radio. Su portada también es mítica, con el cantante, Roger Daltrey, sujetando un bote gigante de baked beans de Heinz dentro de una bañera llena de las famosas alubias con tomate.

 

Supertramp

4. “Breakfast in America”. Supertramp (1979)

Uno de los discos más exitosos de Supertramp tenía en su portada a una camarera al más puro estilo americano con un zumo de naranja en su bandeja y la Gran Manzana, hecha de cacharros y utensilios de cocina, detrás: todo un desayuno en América. Dentro se podían encontrar gemas como uno de sus mayores éxitos, “The logical song” o la propia “Breakfast in America”.

 

guns

5. “The Spaguetti Incident?”. Guns’N’Roses. (1993)

En 1993, los Guns N Roses estaban a punto de tirarse los platos a la cabeza y mandar al garete uno de los grupos heavies más prometedores y comerciales de los 80s. Empezaron en los 80 con un gran apetito por la destrucción, pero no pudieron mantener el listón al mismo nivel. Los GnR Llegaron a la siguiente década empachados de estupefacientes, resacosos y tratando inútilmente de recuperar fuelle con unos mediocres espaguetis con tomate (a la boloñesa es mucho decir) en la portada de un disco que nos recuerda al comedor del cole. Nunca volvieron a ser los mismos.

 

freecovers.net

6. “Green Onions”. Booker T. & The M.G.s (1962) La música, como las buenas salsas, debe ir bien ligada con una base rítmica sólida y sabrosa con los ingredientes correctos, ni más ni menos … ajo bien picado, tomate y por supuesto, la cebolla en juliana. O si lo prefieren,  el saxo de Packy Axton, el Hammond de Booker T., el bajo de Donald ‘Duck’ Dunn y la batería de Al Jackson. Todos ellos, junto al gran Steve Cropper parieron uno de los riffs más pegajosos y populares de la historia del rock: cebollas verdes (green onions). Se nos saltan las lágrimas.

 

Enemigos

enemigosvida

7. “Ferpectamente” y “La vida mata”. Los Enemigos (1986 y 1990)

Un grupo que en la portada de su primer disco aparecía en la barra de un bar y cuyo logotipo era un porrón (con un clavijero de guitarra) merece estar en esta lista. Su tercer disco, quizá el mejor de todos, “La vida mata”, también tenía en su portada un motivo culinario: dos helados sobre el asfalto que se derretían y se colaban por la alcantarilla. Además, otro de sus logos era la espina de un pescado y uno de sus hits, “Boquerón”. Para grupo castizo y gastronómico, Los Enemigos.

 

Siniestro

8. “¿Cuándo se come aquí?”. Siniestro Total (1982)

Un disco muy importante en la historia del punk y el rock español. Los gallegos se estrenaron con una obra maestra, un disco que a día de hoy se le sigue considerando el disco punk con mayúsculas de los 80. En la portada, un dibujo de sus cuatro componentes como si fueran los Hermanos Dalton de los tebeos de Lucky Luke y el gastronómico título de “Cuándo se come aquí”. Y dentro, más gastronomía como la de “Nocilla, ¡qué merendilla!”.

 

Counting

9. “Hard candy”. Counting Crows (2002)

Para su cuarto trabajo de estudio, en nuestra modesta opinión el mejor de todos, el grupo liderado por el carismático Adam Duritz hizo esta sugerente portada, imitando las cajas antiguas de caramelos. Las canciones que contenía, de las mejores de su carrera, eran dulces como los caramelos y en muchos casos, agridulces, como la famosa salsa de los restaurantes chinos. Aunque la sombra de su gran “Mr. Jones” les perseguirá de por vida, los norteamericanos entregaron un gran disco.

 

sexy

10. “Onion soup” Sexy Sadie  (1996)

El segundo trabajo del combo mallorquín Sexy Sadie se tituló “Onion Soup”, sopa de cebolla en castellano, y contenía alguna de sus mejores canciones, así como una portada genial. Su autor es Javier Aramburu, genial ilustrador y diseñador gráfico, creador de portadas emblemáticas de La Buena Vida, Los Planetas o Kiko Veneno, entre otros muchos.  El grupo, por entonces liderado por Miki Serra y Jaime García Soriano, fue uno de los puntales del indie patrio de los 90 con temas como “Mr. Nobody” o “Johnny the good”, incluidos en este disco.

 

bonus track

Ween

11. Ween “White pepper” (2000)

Ween, dúo norteamericano de tarados en la onda de Beck y capaces de todo, desde crear hits a temas muy locos, hicieron un disco en el que desde el título rendían homenaje a dos clásicos de los Beatles, el “White album” y  el “Sgt Pepper’s”. Con “White pepper” les quedó una portada muy psicodélica y gastronómica, con ese pimiento blanco como total protagonista de la misma.

 

(Muchas gracias a Sergio Cerro, Chus Mejía, Antonio González, Nacho B. Sola y Pepe Palao por sus sugerencias).

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Diez platos recomendables para la Semana Santa

Publicado el 25 Marzo 2013 Por AG

Torrijas caseras con un toque de crema de orujo / Foto: Juan Carlos Morales

Torrijas caseras con un toque de crema de orujo / Foto: Juan Carlos Morales

No sólo de procesiones y devoción vive la Semana Santa. Como toda fiesta que se precie, aunque sea de origen religioso, o precisamente por serlo, la faceta culinaria cumple un papel esencial. En estas fechas, aún a tiempo para la operación bikini y tras 40 días de sacrificio, los católicos practicantes se merecen un premio. Y los que no lo son, pero aman las buena mesa, también.

Por ello, Ag propone una lista de platos típicos de estos días que no hay que perderse, en los que predominan el pescado, las verduras,  las legumbres y, cómo no, estupendos postres caseros.

– Torrijas: es el dulce más típico de estas fiestas y más común a todas las partes de España e, incluso, extendido más allá de nuestras fronteras, por ejemplo, en algunas regiones de Argentina o México. Se dice que hay documentación sobre este plato ya en el siglo XV. Existen múltiples variantes, trucos y derivaciones, pero en todas ellas reina el pan, generalmente duro (casi siempre del día anterior, aunque también existe un pan especial que se vende en panaderías), reblandecido al mojarlo en leche (a veces hervida con cáscaras de limón, naranja y canela) y posteriormente pasado por huevo para luego freírlo en rebanadas que se endulzan con azúcar. Una orgía de calorías que no hay que dejar pasar.

– Potaje de vigilia: aunque se come todo el año, es un plato típico de estas fechas, ya que cumple estrictamente con las órdenes de vigilia que dicta la Iglesia católica gracias a sus ingredientes: garbanzos, bacalao, espinacas, cebolla, ajo y aceite, principalmente. Este plato tiene sus variantes según distintas zonas del país.

– Buñuelos de bacalao: plato típico de Cuaresma, se hace con una masa de bacalao desmenuzado y sin espinas, huevo, harina, agua, bicarbonato, perejil, ajo y cebolla. La masa, en pequeños trozos, se fríe en aceite muy caliente y quedan unos bocaditos deliciosos.

– Porrusalda: se trata de un guiso casero típico del norte de España, principalmente del País Vasco, a base de patata, puerro, cebolla y zanahoria, al que en época de Cuaresma se le suele añadir bacalao o salmón.

– Gazpachuelo: es una sopa originaria de Málaga. Se elabora con caldo de pescado (si se hace con caldo de cocer gambas le da un sabor especial) y mayonesa. Se acompaña con patatas cocidas, fideos o arroz. Austero pero muy rico.

– Moraga: este plato procede de la gastronomía de los musulmanes que habitaron en Andalucía durante varios siglos, y es muy típico de Granada. Es un guiso a base de sardinas, aceite, ajo, perejil y almejas. Se suele servir en cazuelas de barro.

– Monas de Pascua: tradicionales de la zona de Levante, estas tortas con huevo decorativos que se elaboran para celebrar el fin de los sacrificios culinarios de la Cuaresma, han evolucionado con el tiempo y en distintas zonas del país. El culmen de su desarrollo ha dejado de lado la torta tradicional hasta tomar más importancia la decoración, principalmente el huevo, y dar paso a figuritas decorativas de chocolate únicamente. El pueblo valenciano de Alberic es el de mayor tradición en la elaboración de este dulce a base de harina, huevos, azúcar y sal.

– Pestiños: es un postre típico de Andalucía y Extremadura durante la Semana Santa. Se elaboran a base de harina, agua, huevo, aceite y miel, aunque hay quien le da un toque muy particular con un poco de anís o de vino dulce.

– Huesos de San Expedito: más tradicionales de la Semana Santa sevillana que de otros lugares de España, tienen ingredientes similares a las monas de Pascua (harina, yema de huevo y azúcar) pero se fríen y se espolvorean con azúcar como las torrijas. El santo que les da nombre, en realidad no lo es, pues la Iglesia católica no lo reconoce en su Martirilogio romano.

– Toñas: son un postre clásico en la zona de Murcia y Alicante, que tiene su origen en la llegada de los árabes en la Edad Media. Se trata de una especie de mantecado hecho con leche, huevo, harina, azúcar y ralladura de limón o naranja.

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