José Castelar, con una de sus paellas en un parking de Alfafar.

Seguro que José Castelar no ha ganado nunca el Concurso Internacional de Paellas, pero nadie puede quitarle el argumento de autoridad cuando habla del principal plato valenciano y uno de los manjares más deliciosos del mundo. Todos los sábados hay 200 afortunados que se llevan a casa un plato de su paella valenciana, hecha según mandan los cánones, a la leña y con los ingredientes apropiados. Si se le puede poner algún pero, es que la capa de arroz de cada una de sus macropaellas para 100 personas supera un poco el dedo o dos dedos de espesor de los que hablan los puristas.

También el entorno es un desafío; no en vano José cocina sus paellas en medio del párking del Carrefour de Alfafar (Valencia), el gran almacén que se ocupa de vender luego por raciones sus paellas. Según sus empleadas, de las dos paellas equivalentes a 200 raciones que hace José cada sábado no queda ni un grano antes de la una de la tarde. Habría que ver cómo se manejan ante un reto similar algunos de los cocineros de campanillas que tanto abundan últimamente…

Sirva el caso de José Castelar, que trabaja para la empresa de paellas de encargo Casa Velarte, como homenaje para todos aquellos que, fuera de los altares de la alta cocina, se esmeran para hacer un poco mejores nuestros fines de semana.

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