El papa Francisco, a su llegada a Brasil / Foto: Ministerio de Defensa de Brasil
El papa Francisco, a su llegada a Brasil / Foto: Ministerio de Defensa de Brasil

Terezinha Fernández no tiene estrellas Michelin, que se sepa, pero seguro que muchos suspirarían por probar las viandas que esta religiosa, la encargada de cocinar para el papa Francisco durante su estancia en Río de Janeiro, pondrá estos días sobre la mesa de Jorge Mario Bergoglio.

Bergoglio parece decidido a insuflar nuevos aires en Iglesia Católica, acercándola (por fin) a sus fieles más humildes. Sin embargo es posible que en otros aspectos, como la afición por el buen comer, tan ligada durante siglos a la jerarquía de la Iglesia, el papa Bergoglio mantenga una línea más continuista con sus 265 predecesores en el cargo, como lo atestigua al menos el menú que le ha preparado Terezinha para su estancia en Río.

Y es que, pese a contar con una venerable edad de 76 años, el papa y sus cardenales degustarán estos días de un menú basado en platos tan ligeros como el churrasco a la brasileña y la carne asada con arroz, acompañados, eso sí, por verduras y ensaladas. Complementan la oferta de Terezinha (que capitanea un equipo de 28 religiosas y 20 empleados del Palacio Apostólico de Sumaré) frutas tropicales surtidas, panes de queso, tortas y sofflé de maíz.

Como Bergoglio, sus más inmediatos predecesores en la silla de Pedro, Joseph Ratzinger (Benedicto XVI) y Karol Wojtyla (Juan Pablo II), tampoco se privaron de nada (en el aspecto gastronómico) en sus viajes al extranjero en general, y a España en particular.

UN FESTÍN CON ROUCO

En el marco del más reciente viaje papal a España, el realizado por Ratzinger con motivo de las Jornadas Mundiales de la Juventud en agosto de 2011, el entonces obispo de Roma, que contaba con la respetable edad de 84 años, fue invitado el 20 de agosto por nuestro cardenal Antonio María Rouco Varela a un almuerzo por su 75 cumpleaños.

En aquella cita, los religiosos degustaron un menú consistente en un aperitivo basado en aceitunas españolas, tostas de foie, cucharitas de corazón de alcachofa con holandesa y tabla de ibéricos y quesos. Después llegó el primer plato, salmorejo cordobés con virutitas de jamón serrano (que no sería de bodega precisamente), regado con vino blanco Pantosán de Rueda, y un segundo plato de solomillo de ternera con compota de cebolla, puré de patata y verduritas salteadas, maridado con vino tinto Rioja Lealtanza Reserva.

Para culminar menú tan completo, flanqueado con bretzel, pan negro, pan de nueces y de chapata, nada mejor que un helado de limón con salsa de bayas de enebro y gelatina de gin tonic de postre (algo que fue muy comentado entondes), sin olvidar, claro los dulces: yemas de Santa Teresa, gominolas de cerveza de Fuenllana, pestiños madrileños, rosquillas, tejas… Para regar las viandas se recurrió, además de a los citados caldos, a cervezas, refrescos, zumos y vinos de Jerez (Pedro Ximénez).

No cabe duda de que tras semejante homenaje uno, sea o no religioso, debe sentirse mucho más cerca del cielo, sobre todo si aquel almuerzo venía precedido por otro, celebrado la víspera en la Nunciatura Apostólica con jóvenes de los cinco continentes, que tampoco se quedaba manco.

Elaborado por Luis de Lezama, sacerdote y responsable del grupo hostelero que lleva su nombre, consistió en potaje de garbanzos, pescado hecho a la gaditana y torrijas y vino, según detalló a la salida uno de los asistentes, de origen malagueño, que aparte de destacar que el papa era «supermajo» señaló que el pontífice le había confesado, a modo de piropo, que había «muy buen vino» en Málaga.

UNA MONA DE 50 KG PARA RATZINGER

En su segunda visita a España, en noviembre de 2010, Ratzinger pudo degustar al menos una buena muestra de la gastronomía catalana en un almuerzo privado celebrado en Barcelona con 150 sacerdotes en el Palacio Arzobispal. No se llegaron a conocer muchos detalles del ágape, pero sí que no faltaron la crema catalana y una mona de chocolate preparada por el Gremio de Pasteleros de Barcelona con 50 kilos de chocolate.

Tampoco se anduvo con fruslerías en sus viajes a España uno de los papas más queridos por la Cristiandad, Karol Wojtyla, que según refleja la prensa de la época se llevó no sólo una amplia impresión de los pueblos de España, sino también de su gastronomía.

Así, en su primer viaje, en noviembre de 1982, Juan Pablo II, se estrenó con un almuerzo en el Convento de las Religiosas Teresianas de Ávila que orbitó en torno a la ternera de Ávila y unos estupendos medallones de merluza, precedidos por un consomé al Jerez. De postre, y como todavía no estaban los tiempos para la cocina de vanguardia, una simple (pero seguro que consistente) tarta.

CORDERO, SOLOMILLO Y MARISCO PARA JUAN PABLO II

Pocos días después, en Javier (Navarra), el pontífice, que contaba por entonces 62 años y había sobrevivido a un atentado a tiros un año y medio antes, tuvo la oportunidad de probar el cordero asado, eso sí, rebajado con ensalada, frutas y también precedido por un consomé.

Al día siguiente, 7 de noviembre, en el Palacio Arzobispal de Barcelona, Wojtyla se mantuvo fiel al consomé, aunque esta vez como prólogo de un menú compuesto por lenguado, solomillo con setas, macedonia y crema catalana. Bebió vino del país mezclado con agua, ya que, según recoge la prensa de la época, no tomaba ni café ni licores.

Por último, para completar su conocimiento de la oferta culinaria española, Juan Pablo segundo aprovechó su viaje de 1989 para probar el marisco gallego en Santiago de Compostela (y eso que era en agosto, un mes sin erre), y el de 1993 para conocer de primera mano lo que era el ‘pescaíto frito’ andaluz, para lo que contó como cicerone con el entonces arzobispo de Sevilla, Carlos Amigo. En aquel almuerzo, en el Palacio Arzobispal de Sevilla, el papa comió también carne a la plancha y dulces de los conventos de Sevilla. Eso sí, que quede claro que sólo bebió agua y, según las crónicas de la época, «comió mucha fruta».

Comentarios

  1. Con la de cosas que ha dicho el papa y se quedan ustedes en si comio carne con arroz…… Este diario terminará cerrando…, su fanatismo le lleva a la sin razón.

  2. No se trata de quien envía al Papa, pero creo que lo llevó Alitalia….

    Seguramente lo envía el demonio…, por eso el mensaje es «NO TRAIGO ORO NI PLATA, TRAIGO A JESUCRISTO EN MI CORAZÓN» Seguramente Dios será el masón de Zapatero o Stalin. Dejate de mística, aquí se habla del suculento menú del papa, que se atrevió a tomar un postre… como era, ahh, ya, gelatina con un poco de ginebra y estos se quedan con el nombrecito…. ¡¡dejaros de paranoias!! yo no se si existe el diablo, pero si existe el diablo existará Dios…, la cuestión que no creo en ninguno de los dos, pero pensar que es un gourmet porque se comio un filete… como le llamariamos a los sindicalistas de UGT que se comieron la opipara cena de 3.400 euros entre 4 personas en marisquitos, pero claro.., eso no es noticia en este libelo.

  3. Yo también soy anticlerical. Pero me parece que este Francisco, lo que viene haciendo y diciendo, merece otra seccion además de la gastronómica.

  4. Por favor… aceitunas, foie, alcachofas, embutido, queso, salmorejo y solomillo… quitando el foie, yo como mejor cuando me voy de tapas…

  5. Si levantara la cabeza el de Jerusalén…… volvería a morirse……. SON UNOS FARISEOS…… Si Dios existiera sería el primer ateo del Dios que ha creado la Iglesia Romana»…..

  6. Se le quedó en el tintero al articulista parte de las bebidas ofrecidas al papa Ratzinger:
    Cóctel San Francisco (de asís de largo).
    Cóctel San Francisco de Sales (rechazado por contraindicado a los hipertensos).
    Ron Santa Teresa.
    Kina San Clemente.
    Fray Angélico.
    Whisky ‘The Monks’ (Los Monjes).
    Y algunos más que no me acuerdo; se me ha ido el santo al cielo…

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