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Conocidos por los componentes de sus menús que contienen altas cantidades de grasas, azúcar y sal, los restaurantes de comida rápida han contribuido a la mala alimentación, principalmente en Estados Unidos, y un mayor riesgo de enfermedades crónicas relacionadas con la dieta, como las enfermedades del corazón y la diabetes. Lamentablemente, estos establecimientos sólo han aumentado «modestamente» las ofertas nutritivas y todavía necesitan muchas mejoras, según concluye un nuevo estudio de 14 años financiado por el Programa de Investigación de Alimentación Saludable de la Fundación Robert Wood Johnson y publicado en la revista American Journal of Preventive Medicine.

«A pesar de la evidencia cualitativa de que la industria de la comida rápida tiene que hacer mejoras en la calidad nutricional de por lo menos algunos de sus elementos del menú, hemos realizado una evaluación cuantitativa de las tendencias en la calidad nutritiva de la comida rápida disponible en el mercado que faltaba», dice la investigadora principal, María Hearst, profesora asociada de Salud Pública de la Universidad de St. Catherine en St. Paul, Minnesota (Estados Unidos), quien recalca que se trataba de analizar cuantitativamente si las cadenas de fast food han mejorado la calidad nutricional de sus ofertas de menú en Estados Unidos durante el tiempo por el cual han sido alentados a hacerlo por los organismos gubernamentales y no gubernamentales.

Hearst y el equipo de estudio se propusieron examinar las tendencias de ocho restaurantes de comida rápida con datos de 1997/1998 a 2009/2010 entresacado del Centro Coordinador de Alimentos y Base de Datos de Nutrientes de la Universidad de Minnesota, que contiene los menús de 22 restaurantes de comida rápida. De ellos, los investigadores seleccionaron McDonald, Burger King, Wendy’s, Taco Bell, Kentucky Fried Chicken (KFC), Arby, Jack in the Box y Dairy Queen.

Tres criterios determinan esta selección: la inclusión en la base de datos desde 1997, ofreciendo un conjunto definido de elementos de menú (es decir, no ofrecer una especie de «cree su propia comida»), y la inclusión de todos los elementos de menú estándar en la base de datos. Para evaluar la calidad nutricional, los expertos se basaron en el Índice de Alimentación Saludable (HEI) de 2005, un indicador desarrollado por el Departamento de Agricultura norteamericano y se utiliza para cuantificar la calidad nutricional, y anotaron el índice por debajo del punto para el suministro de alimentos de América (60 puntos de 100) debido al alto contenido en grasas y azúcares y bajo contenido de frutas y verduras.

En los ocho restaurantes, la puntuación HEI-2005 aumentó durante el periodo de 14 años de análisis, pero fue moderada, de 45 en 1997/1998 a 48 en 2009/2010. KFC mostró la mayor mejora con un aumento de nueve puntos en el recuadro y Jack, el segundo más grande, con una subida de siete puntos. Durante el período de estudio, los resultados no se modificaron en cuanto a frutas enteras, verduras totales, verduras de color verde oscuro y naranja, legumbres, granos totales, granos enteros y aceites, aunque las puntuaciones sí que mejoraron para la carne, las grasas saturadas y las calorías provenientes de grasas sólidas y azúcares añadidos, mientras empeoraron para la leche, los productos lácteos y el sodio. 

Seis de los ocho restaurantes habían mejorado su calidad nutricional consistente con las recomendaciones de salud pública, una observación importante para revertir las crecientes tasas de enfermedades crónicas relacionadas con la dieta en Estados Unidos. KFC aumentó las verduras y los granos totales en sus restaurantes, además de disminuir las grasas saturadas y las grasas sólidas y azúcares añadidos.

«Teniendo en cuenta el papel de la comida rápida en la dieta de los estadounidenses, los restaurantes están en una posición única para ayudar a mejorar la calidad de la dieta en Estados Unidos mediante la mejora de la calidad nutricional ofrecida en el menú», concluye el doctor Hearst.

«Se observaron mejorías modestas en la calidad nutricional media de ofertas de menú a través de las cadenas de ocho restaurantes de comida rápida, lo cual es consistente con las dos iniciativas legislativas (por ejemplo, la prohibición de grasas trans) y las propias declaraciones de la industria sobre la creación de opciones de menú más saludables. Sin embargo, teniendo en cuenta que la comida rápida está omnipresente en la dieta norteamericana, no hay mucho margen de mejora», agrega.

 

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