Una dieta rica en frutas, verduras y pescados reduce significativamente el riesgo de un segundo ataque cardíaco y accidente cerebrovascular en personas con enfermedad cardiovascular, según las conclusiones de un estudio de cinco años de análisis de 32.000 pacientes de 40 países, con una edad media de 66,5 años, realizado por la Universidad McMaster, en Canadá.

La investigación, publicada en ‘Journal of the American Heart Association’, concluye que una dieta saludable reduce un 35 por ciento  el riesgo de muerte cardiovascular, un 14 por ciento de nuevos ataques cardíacos, un 28 por ciento el riesgo de insuficiencia cardíaca congestiva y un 19 por ciento el riesgo de accidente cerebrovascular.

«A veces, los pacientes no creen que necesitan seguir una dieta saludable ya que sus medicamentos ya han bajado su presión arterial y el colesterol», alertó Mahshid Dehghan, autor principal del estudio y nutricionista en el Instituto de Investigación de la Salud de la Universidad McMaster. A su juicio, la modificación dietética tiene beneficios adicionales a los fármacos.

Para el estudio, los investigadores evaluaron la asociación entre la calidad de la dieta y el riesgo de enfermedad cardiovascular, utilizando la información obtenida de los hombres y mujeres que participaron en dos importantes estudios globales liderados por esta institución universitaria: ‘ONTARGET’ y ‘TRANSCEND’.

A los participantes con enfermedad cardiovascular se les preguntó la frecuencia con la que consumían leche, verduras, frutas, legumbres, pescado, nueces, carne y aves de corral en los últimos 12 meses y acerca de las opciones de estilo de vida como el consumo de alcohol, el tabaquismo y el ejercicio. Los investigadores hallaron que una dieta saludable para el corazón ofreció un «beneficio consistente» más allá de los efectos de tomar medicamentos para reducir el riesgo de ataque cardíaco y accidente cerebrovascular.

A nivel mundial, la alimentación saludable se asoció con un menor riesgo de enfermedad cardiovascular en más del 20 por ciento en todas las regiones del mundo, que se agruparon en función de su hábito alimentario. Por ello, los investigadores hablan de un efecto protector de la alimentación saludable para las personas con enfermedad cardiovascular que están tomando medicamentos para prevenir un segundo ataque al corazón, accidente cerebrovascular o muerte.

«Los médicos deben aconsejar a sus pacientes de alto riesgo que mejoren su dieta y coman más verduras, frutas, legumbres y pescado», dijo Dehghan. En su opinión, esto podría reducir «sustancialmente la recurrencia cardiovascular más allá de la farmacoterapia sola y salvar las vidas de todo el mundo».

 

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