La crisis económica ha forzado un cambio en los hábitos alimenticios de los madrileños, de modo que ya no comen tanto fuera de casa, llevan con más frecuencia la comida en un tupper a la oficina y acuden más habitualmente a los restaurantes de comida rápida.

Son datos del último Barómetro de Alimentación elaborado por la Comunidad de Madrid, que refleja las conclusiones de una encuesta realizada a 850 madrileños mayores de edad, a quienes, entre otras cuestiones, se les preguntó por la alimentación a mediodía fuera del hogar.

Según el estudio, uno de cada tres madrileños come fuera de casa los días laborables, con una media de tres días a la semana, y gastan en el menú 10,70 euros como promedio. La cifra de quienes almuerzan fuera del hogar ha descendido, pasando del 40,1 por ciento en 2009, al 34,3 en 2010, y en la misma proporcion ha subido el número de quienes comen todos los días laborables en su domicilio: 59,9 al 65,7 por ciento.

La situación económica ha encogido además el bolsillo de los que comen fuera, que gastan 33 céntimos de media menos en sus menús. En 2009 dijeron que el precio promedio de su comida era de 11,03 euros, pasando en 2010 a 10,70.

El Barómetro indica además que seis de cada diez madrileños que come fuera de casa los días laborables lo hace en bares y restaurantes, mientras que el 24,8 por ciento utiliza el comedor de empresa o de su centro de estudios. Un 25,7 por ciento de los encuestados lleva su comida a la oficina, y un 12,4 come en establecimientos de comida rápida.

En comparación con 2009, ha aumentado el número de madrileños que se lleva el tupper al trabajo. Así, si en 2009 el 22,9 por ciento de los ciudadanos se llevaba la comida de casa al trabajo, en 2010 ese porcentaje aumentó hasta el 25,7. También se ha incrementado el porcentaje de madrileños que acude a establecimientos de comida rápida, que se caracterizan por ofrecer precios económicos, pasando del 9,5 por ciento en 2009 al 12,4 en 2010.

Pero la encuesta tocó también otros puntos, como la confianza del usuario en los distintos establecimientos de alimentación. Ganaron los mercados y las tiendas tradicionales (con una nota de 7,6 sobre 10), seguido de los supermercados y los hipermercados. Además, manifestaron una notable confianza (7 sobre 10) en la seguridad que les inspiran los alimentos que compran en la Comunidad de Madrid,

NO POR INTERNET

Por otra parte, sólo uno de cada diez encuestados dijo haber comprado alguna vez alimentos por Internet. Quienes descartan la red para estos servicios dieron como razón que les gusta ver lo que compran. En ese sentido, valoran como de gran utilidad la información que figura en las etiquetas de los productos.

Sin embargo, los beneficios para la salud que se auguran en muchos etiquetados de alimentos,  tales como ayuda para reducir el colesterol o para mejorar las defensas, son objeto de generalizado escepticismo en la población ( el 77,3 por ciento desconfía de esos mensajes).

Comentarios

  1. Me llama la atención que el 60% de los que comen fuera de casa lo hagan en bares y restaurantes. Un porcentaje muy elevado aún. Por cierto, la Real Academia Española recomienda decir tartera en lugar de tupper, aunque no se lleven tartas.

  2. Tienes razón Júcar, tartera suena mucho mejor. Para la próxima. Tenía que haber pensado en el cuento de Caperucita, que iba alegremente con las coletas al viento y con la tartera a casa de su abuelita, y no con el tupper. Pese a todo, el lobo se la comió.

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