El nuevo tratamiento contra la polilla de las viñas mejora la calidad de los vinos de Cariñena
El nuevo tratamiento contra la polilla de las viñas mejora la calidad de los vinos de Cariñena

La Denominación de Origen Protegida Cariñena ha introducido un innovador proyecto de control de la principal plaga de la viña, la polilla del racimo, mediante la técnica de “confusión sexual”, que mejora, entre otras cosas, la calidad del vino.

Esta técnica, que es inocua, ecológica y no afecta ni interfiere con otras especies presentes en el medio, consiste en la colocación de difusores en el campo que van emitiendo la feromona sexual de la hembra de la especie a tratar.

Debido a que el macho no es capaz de localizar a la hembra por la gran cantidad de  feromona que hay en el medio, ésta no es fecundada y, como consecuencia, no hay puesta de huevos y no habrá larvas que se coman el fruto (en este caso la uva).

Las primeras pruebas se hicieron en 2009 y en el presente año será un hito en el control integrado de plagas en toda la Denominación de Origen Protegida Cariñena, ya que el sistema funcionará en 2.800 hectáreas de viñas.

En el nuevo plan están implicadas 14 bodegas y cientos de agricultores, lo que la convierte en la primera Denominación que gestiona y coordina esta técnica de forma conjunta con tanta superficie y agentes participantes.

 

El principal objetivo es racionalizar el uso de fitosanitarios, mejorar la prevención del medio ambiente, reducir la huella de carbono, garantizar la seguridad alimentaria e incrementar la calidad final de los vinos. Si a este objetivo se une el resto de la Denominación, se puede tener todo el viñedo de Cariñena controlado bajo estos sistemas sostenibles y ecológicos de gestión de plagas.

El beneficio más directo es la reducción o eliminación del uso de insecticidas: sólo para este año, gracias a la utilización de estos sistemas, se dejarán de utilizar 26 toneladas. Además, esta técnica permite una gestión más racional de otras enfermedades, por lo que se reduce el número de tratamientos e incluso permite la utilización de productos con un menor impacto ambiental.

Un beneficio fundamental es la mejora de la calidad de la cosecha pues, al evitar el daño de la plaga, la uva llega al final de la maduración en perfectas condiciones. La reducción de las pérdidas de cosecha asociadas a esta plaga y la preservación del medio natural y mejora de los ecosistemas agrícolas son otros beneficios a tener en cuenta.

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