Una caña y una buena tapa, beneficioso para la salud / Foto: Juan C. Morales

 

Algunos mitos como la “barriga cervecera” o la “curva de la felicidad” derivada de la ingesta de cerveza no guardan ninguna relación con la realidad y hay que tratar de erradicarlos. Es más, una caña de cerveza acompañada de una buena tapa constituye un binomio perfecto para la alimentación, pues nutren, alegran y socializan.

Así lo han puesto hoy de manifiesto Gregorio Varela, catedrático de Nutrición y Bromatología de la Universidad CEU San Pablo, y José Manuel Ávila, director general de la Fundación Española de Nutrición, durante la presentación de la guía “El valor nutricional del aperitivo: las tapas y la cerveza”.

El profesor Varela ha hecho una defensa a ultranza de la dieta mediterránea, la cual incluye un consumo moderado de bebidas de baja graduación como el vino, la sidra o la cerveza.

A este respecto, explicó que la cerveza es una bebida natural, con una graduación baja (entre 4 y 5º de media), que aporta energía: entre 65 y 70 kilocalorías una caña o un botellín, y 16 una cerveza sin alcohol.

Asimismo, añadió, la cerveza tiene otras características nutricionales importantes, ya que contiene un 92% de agua y, por tanto, es buena para la hidratación; tiene vitaminas del grupo B, como el ácido fólico; minerales, como el silicio; y polifenoles, ligados a procesos de antioxidación.

Gregorio Varela ha abogado igualmente por la libertad del individuo a elegir su dieta y a socializar la comida y la bebida, ya que está demostrado que es mejor comer y beber junto a otras personas.

Por su parte, José Manuel Ávila ha insistido en que la cerveza y la tapa son buenas para la salud, los hábitos alimenticios y la relación con los demás, y ha presentado 25 tipos diferentes de tapas para acompañar con una caña a la hora del aperitivo, como pan con tomate y jamón, patatas bravas, pulpo a la gallega, salmorejo, un taco de escabeche con pimientos o tortilla de patatas. Una caña de cerveza con una de estas tapas supone entre 200 y 300 kilocalorías, que no llega al 10% de lo que debe ingerir a diario una persona (entre 2.500 y 3.000).

La guía presenta otras tapas para tomar junto a una cerveza, que no deben crear prejuicios a la hora de seguir una dieta saludable (siempre tomados con moderación), como callos a la madrileña, zarajos, morcilla de burgos, anchoas con queso, migas extremeñas, paella, chorizos a la sidra o patatas revolconas con torreznos.

 

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