El pasado jueves arrancó el Festival de Cine de Berlín y según los expertos, parece que será una de las Berlinales más arriesgadas que se recordarán por la presencia de talentos, aún no confirmados y la proyección de cientos de películas, cortos y documentales que, por diferentes motivos, parece que no dejarán a nadie indiferente.

Pero en el entramado del festival hay una apuesta segura: la celebración del Día de Euskadi, una jornada que se celebrará el 13 de febrero en la Embajada de España, para la que ya se están calentando los fogones, y en la que se hará un despliegue de la industria alimentaria vasca y su oferta de productos de calidad, de la mano de Elena Arzak y Eneko Atxa. Y es que, como ha reconocido el director del certamen, Dieter Kosslick, “la comida es una cuestión de confianza” y «el gusto es una cuestión de experiencia, que también puede vivirse en el cine”.

El evento lo han organizado el Gobierno Vasco, el Basque Culinary Center y el Instituto Etxepare, y es fruto de la colaboración entre las secciones «Culinary Cinema» del Festival de Cine de San Sebastián y «Kulinarisches Kino» de la Berlinale.

Esta jornada, tendrá como plato fuerte el estreno internacional del documental «Mugaritz BSO», un proyecto gastronómico-musical del chef Andoni Luis Aduriz y del músico Felipe Ugarte que, durante los últimos tres años, ha analizado el sentido, la elaboración y la historia de algunas fórmulas culinarias de Mugaritz con objeto de interpretarlas en el lenguaje musical.

Del propio proceso creativo de los temas musicales surge la realización de este documental, grabado y dirigido por el propio Felipe y Juantxo Sardon, que recoge el seguimiento íntegro del proyecto, desde la preparación de los platos y los viajes a Etiopía y Perú en busca de las melodías, hasta las grabaciones en el estudio, mostrando y mezclando la elaboración gastronómica con la creación musical de 8 de las 12 composiciones.

El viaje comienza en Mugaritz, con el encuentro entre Aduriz y Ugarte, lugar desde donde se empieza a narrar una historia individual sobre las obras basándose en la filosofía, forma e ingredientes que de los platos. Esta búsqueda llevara al espectador a viajar por un mundo de texturas, sabores, ingredientes y orígenes, tal y como destacan los responsables de este proyecto,  «sumergiéndole en una experiencia multisensorial y traduciendo la gastronomía a una lectura musical».

Suerte para Mugaritz.

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