La exposición incluye barra, como debe ser / Foto: A. González
La exposición incluye barra, como debe ser / Foto: A. González

¿Un buen whisky escocés puede considerarse una obra de arte? Seguro que hay diversidad de opiniones al respecto, y seguro también que muchos defenderán una postura distinta dependiendo de si les preguntan antes o después de la ingesta de ciertos deliciosos brebajes. Sin entrar en tan procelosa cuestión, el fabricante de whisky de malta escocés Glenfiddich ha apostado por el arte, y en este caso por el arte más joven, para celebrar su 125 aniversario.

Para ello ha retado a una veintena de jóvenes artistas del Centro Superior de Diseño (IED Madrid) a interpretar a su manera la cabeza de ciervo que constituye el icono de la marca. El resultado del reto puede verse desde este jueves y hasta el domingo 28 de abril en la Galería Libertad de Madrid (C/Libertad 22). Posteriormente, si a alguien, whisky mediante (o no) le llega al alma alguna de las obras, podrá adquirirlas en Martínez Bar (C/Barco, 4) a un precio unitario de 600 euros (que incluye una botella de Glenfiddich 18 años).

Partiendo de materiales como liquen, patchwork, escayola, mimbre, alambres, madera, los alumnos de IED han recreado a su gusto al famoso cérvido convirtiéndolo en escultura de pared, lámpara, quesera o adorno de mesa. No es que todas las obras merezcan estar en la Tate Modern, es verdad, pero desde luego muchas tienen el suficiente fuste para dar un aire distinto al salón o el comedor, y si uno encima las contempla con un buen vaso de whisky en la mano, pues mejor que mejor, seguro que todo se ve de otra forma.

Por si a estas alturas nadie lo había supuesto, la iniciativa de Glenfiddich persigue transmitir una idea esencial en el espíritu de esta marca más que centenaria: que se pueden cumplir 125 años sin perder la imaginación y la capacidad de reinventarse, claro que manteniendo inalterable la esencia. En palabras de Jessica Cremades, brand manager de Glenfiddich en España, se trata en definitiva de «fusionar la creatividad, diseño y juventud de los artistas noveles con la tradición y búsqueda de la excelencia de Glenfiddich».

Además, por si a alguien no acabara de gustarle la exposición de arte, la marca ha instalado una barra en la galería donde degustar sus mejores whiskys, ya sea solos, con hielo o en forma de cóctel. Altamente recomendable.

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