atracones

Estimular una región del cerebro involucrada en la recompensa disminuye la conducta de comer compulsivamente en ratones, según las conclusiones de una investigación publicada en la edición de este miércoles de la revista ‘Journal of Neuroscience’. Estos hallazgos van en línea con los que señalan el papel del sistema de recompensa del cerebro en el consumo de alimentos calóricos.

Estudios recientes sugieren que el consumo de alimentos altos en calorías activa regiones del cerebro asociadas con la recompensa, por lo que los científicos están cada vez más interesados ​​en entender cómo los cambios que suceden en el cerebro pueden ser responsables de llevar a las personas a ingerir más calorías de las necesarias.

En esta investigación, Tracy Bale, y sus colegas de la Universidad de Pennsylvania, en Estados Unidos, se propusieron ver si la activación del núcleo accumbens, una región del cerebro implicada en la promoción de conductas motivacionales, podría alterar comportamientos de atracones en ratones.

Los científicos utilizaron una técnica llamada estimulación cerebral profunda (DBS) para entregar impulsos eléctricos directamente al núcleo accumbens de ratones que comían excesivamente (el 25 por ciento de su ingesta diaria de calorías en una hora). Los roedores que no recibieron DBS mostraron pocos cambios en sus hábitos alimenticios, pero esta técnica disminuyó significativamente el interés de otros roedores por pegarse atracones de comida alta en grasas.

El grupo de Bale también probó los efectos a largo plazo de la estimulación cerebral profunda en ratones obesos con acceso ilimitado a la comida rica en grasas. Después de cuatro días de continua terapia con DBS, estos roedores consumieron menos calorías y su peso corporal se redujo.

«En general, estos estudios indican que la actividad en los centros de recompensa del cerebro puede ser un componente crítico a la hora de llevar a las personas a comer en exceso a pesar de consecuencias negativas conocidas para la salud. Estos resultados son muy interesantes, ya que proporcionan nuestra mejor evidencia hasta ahora de que podríamos ser capaces de modificar los comportamientos específicos relacionados con cambios en el peso corporal y la obesidad», resaltó Bale.

Los ensayos clínicos futuros deberán explorar la eficacia de la estimulación cerebral profunda en la reducción de la obesidad en las personas antes de saber si DBS presenta una opción de tratamiento viable para los millones de personas que hay en el mundo con obesidad.

Como señala el autor del estudio Casey Halpern, neurocirujano de la Universidad de Pennsylvania, actualmente se utiliza DBS en otras áreas del cerebro para tratar la enfermedad de Parkinson y se está probando en ensayos clínicos para la depresión, el trastorno obsesivo-compulsivo y la adicción. Una vez replicado en ensayos clínicos en humanos, DBS podría convertirse rápidamente en un tratamiento para las personas con obesidad debido a la amplia base ya establecida en otras áreas de la enfermedad», concluyó.

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