El neozelandés Michael Hall conversa con el moderador de la charla. /Foto: Juan Carlos Morales

El I Congreso Internacional de Turismo Enogastronómico, que se celebra en paralelo a la III edición de Foccus Bilbao (feria de alimentación y gastronomía) en el Bilbao Exhibition Centre (BEC), arrancó hoy con varias conferencias que giraron en torno  a la búsqueda de la felicidad a través de experiencias gastronómicas y turísticas

El encargado de abrir la primera jornada del congreso fue Michael Hall, profesor de marketing de la Universidad de Canterbury-Christchurch de Nueva Zelanda, que explicó a los presentes la importancia de contar la historia que hay detrás de cada producto. En su opinión, la mejor manera de promocionar una gastronomía es saber relatar al visitante de dónde viene la materia prima de la que está hecha o cuánto tiempo lleva elaborándose de esa manera.

“Serán experiencias que revivirás cada vez que pruebes ese producto de aquel lugar y que, además, contarás a tu círculo de confianza”, indicó el profesor, que subrayó que la clave es que el lugareño se enorgullezca de los productos de su tierra, pese a que esté acostumbrado a ellos y no los valore de forma adecuada.

Por otro lado, afirmó que las críticas negativas que se lanzan desde las redes sociales sobre algunas gastronomías o hacia determinados establecimientos demuestran que “el cliente no siempre tiene razón”. “Hay que animar a la gente que tiene experiencias negativas a que explique el motivo de su disgusto para poder darle respuesta. Aunque hay determinadas personas a las que jamás podrás agradar”, dijo con cierto tono de resignación.

A continuación, Carlos Chaguaceda, presidente del Instituto Coca-Cola de la Felicidad, dio las claves del éxito de esta marca, que nació hace 126 años en Atlanta como un remedio farmacéutico revitalizante. A su juicio, la clásica fórmula de la felicidad, el triángulo salud, dinero y amor, se puede reconvertir en el mundo de la gastronomía en calidad, precio y servicio.

Parafraseando al artista pop-art Andy Warhol, señaló que uno de los secretos de la Coca-Cola reside en que “por mucho dinero que tengas nunca podrás tomar una mejor que la de tu vecino”.

Posteriormente, reunieron en un mismo escenario  las siete estrellas Michelin de Bizkaia (Josean Alija, Restaurante Nerua; Bittor Arginzoniz, Asador Etxebarri; Roberto Asua, Andra Mari; Eneko Atxa, Azurmendi; Fernando Canales, Etxanobe; Daniel García, Zortziko, y Javier Gartzia, Boroa) y las Narices de Oro María José Vázquez (La Bodega Urbana) e Itxaso Arana (Rte. Jolastoki). Todos participaron en un experimento sensorial en el que debían reflejar qué venía a su memoria a través de distintos olores y sabores.

Asimismo, los cocineros vascos Oscar González (restaurante Kaialde) y Iosu Carrión (restaurante Kaizaharra de Hondarribia) realizaron una demostración de cocina en miniatura, con la elaboración de originales bombones de chocolate rellenos de pimientos asados, foie, crema de hongos y tacos de chuleta, pintxos de huevos en su nido, y talos a la parrilla.

Bombones rellenos de pimientos asados. /Foto: Juan Carlos Morales

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