El Pardo es, sin duda, uno de los enclaves más singulares de la capital. Abrazado por un rico monte de encinas, pinos y árboles de ribera y regado por un Manzanares de aguas aún limpias antes de su paso por el centro de Madrid, El Pardo, refugio y solaz de reyes, es uno de los rincones predilectos de la capital para escapar de la contaminación, el ruido y las prisas de las calles del centro.

Desde los lejanos tiempos del tranvía, los madrileños han elegido El Pardo para disfrutar del monte silvestre más castizo y dar largos paseos por la ribera del río antes de regalarse el estómago y el ánima, ya sea en terraza o en salón interior, con un buen aperitivo o un consistente almuerzo en cualquiera de los restaurantes y bares que pueblan sus calles.

De todos es conocida la cocina pardeña más tradicional, basada en las carnes de caza y los buenos vinos, si bien es cierto que en los últimos años se está dando una evolución y hay locales que plantean propuestas que, sin llegar a traicionar las esencias del lugar, sí suponen cierta innovación.

Unos y otros, en cualquier caso, juegan esta particular liga en dos terrenos de juego emparentados: la mesa de restaurante y la barra o la terracita. Y es precisamente en las barras y las terrazas donde, estos últimos días, se ha librado una suculenta batalla, la Ruta de las Tapas de El Pardo, que ha culminado con rotundo éxito su tercera edición.

Iniciativa de Elpardo.net, el medio de comunicación local que tiene a todos sus vecinos y amigos informados de la actualidad de este barrio (que en realidad, por mucho que digan en el Ayuntamiento de Madrid, sigue siendo en esencia un pueblo, consideración que tuvo oficialmente hasta los años 60), El Pardo, de ruta y tapeo concitó el interés de propios y extraños y permitió hacer pleno a los bares participantes pese al mal tiempo reinante en las calles.

Miedo da pensar qué hubiera ocurrido si la meteorología hubiera sido más benigna, pero el caso es que numerosos pardeños y visitantes gozaron con las distintas tapas presentadas a concurso por un total de ocho establecimientos (La Montaña, El Gamo, La Plaza, Montes, El Charro, El Tío Antonio, El Sele y Adrián) al módico precio de 2,50 euros por tapa más bebida (vino o cerveza).

De hecho, según los datos de Elpardo.net, se sirvieron 3.600 tapas a un millar de comensales, y algunos de los establecimientos superaron la barrera de las 600 tapas servidas. No es de extrañar que alguno de ellos, como Adrián, tuviera que advertir en algunos momentos de listas de espera de más de 40 minutos para poder degustar la que, a la postre, sería la vencedora de la edición de este año: sus huevos rotos de luxe, una macrotapa consistente en un huevo frito sobre una cama de patatas fritas, gulas y gambas. Pese a su sencillez aparente, desde luego se ganó el corazón (y el estómago) de los aficionados a las barras pardeñas.

No obstante, Adrián no lo tuvo fácil para hacerse con los votos populares y los del jurado profesional que, por primera vez, recorrió las barras de los locales participantes. El Charro, con su minitortilla con salmorejo y jamón (tapa espectacular si se consume recién hecha) y El Sele, un lugar ya emblemático pese a su juventud, con su tosta de solomillo con queso azul y setas, fueron durante todo el fin de semana serios candidatos a la victoria, sin desmerecer las propuestas del resto de participantes, que constituyen una buena muestra de la gastronomía de barra pardeña.

Es el caso de El Tío Antonio, que apostó por la originalidad con su sushi andaluz (una muy acertada combinación de salmorejo en vasito con un minibocata cilíndrico relleno de jamón serrano), mientras que La Plaza y El Gamo se decantaron por las croquetas, el primero de gamo y boletus con patatas y salsa de cabrales y el segundo de cocido con salsa de pimiento choricero. Para que no digan que en El Pardo sólo se come carne, el pescado fue el protagonista en Montes, con su tapa de bonito tomatero, y La Montaña, que concursó con una tapa de pimiento relleno de bacalao.

Si bien es cierto que faltaron a la cita insignes establecimientos, que bien pudieran haber hecho aportaciones al menos tan suculentas como algunas de las citadas, la realidad es que gracias a los restaurantes y bares participantes, lo de recorrer el pueblo/barrio con el tapaporte en la mano va camino de convertirse en toda una tradición pardeña, como llevar pan a los jabalíes del Cristo o darse un paseo por la ribera del río. Enhorabuena a los participantes a las compañeras de Elpardo.net por tan acertada iniciativa.

La tapa ganadora: los huevos rotos de luxe de Adrián.
Minitortilla con salmorejo y jamón de El Charro.
Tosta de solomillo con queso azul y setas de El Sele.
Sushi andaluz, la propuesta de El Tío Antonio
Tapa de bonito tomatero, de Montes


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