fecha caducidad

La crisis ha provocado, entre otras cosas, que nos demos cuenta de la cantidad de comida que se despilfarra, bien por una mala planificación (comprar más de lo que se va a consumir) o porque se cumple su fecha de caducidad. El Gobierno pretende reducir el número de alimentos que acaban en la basura ampliando la vida útil de algunos de ellos, según ha anunciado hoy el ministro de Agricultura, Medio Ambiente y Alimentación, Miguel Arias Cañete.

En una entrevista en Antena 3, Arias Cañete ha puesto como ejemplo el yogur, producto para el que la industria pide que se alargue su caducidad una semana frente a los 28 días actuales. Y es que los datos que ha ofrecido son escalofriantes: en la Unión Europea se tiran 89 millones de toneladas al año de comida en buen estado; en España, 7,7 millones, de las que casi la mitad (el 42%) se desecha en los hogares.

El Gobierno está elaborando una estrategia para reducir los alimentos desechados, según ha indicado el ministro, que ha añadido que se trabaja en un nuevo etiquetado que especifique la fecha de caducidad y de consumo preferente, que son cosas totalmente distintas.

Arias Cañete, que ya se hizo famoso en el Gobierno de Aznar –también como ministro de Agricultura- al encarar la crisis de las vacas locas comiéndose unos cuantos filetes, va camino de repetir su momento de gloria al afirmar recientemente que se come los yogures caducados sin ningún problema. “Ya puede poner la fecha que quiera”, ha dicho.

Por otra parte, una guía elaborada por la Universitat Autònoma de Barcelona y la Fundació Alícia ofrece una serie de recomendación para que los restaurantes puedan ahorrar hasta 4.000 euros anuales si siguen unas pautas para evitar tirar más comida a la basura de la necesaria. Según este estudio, entre un 4% y un 10% de los alimentos adquiridos por el sector de la hostelería, la restauración y el catering en Catalunya acaban en la basura, unas 40.000 toneladas al año.

La guía explica que un restaurante que malgaste o no utilice eficazmente la compra pierde unos 9,3 euros por kilo de comida, por lo que un restaurante que sirva 120 menús diarios podría ahorrar más de 4.000 euros anuales si sigue las pautas de la guía. Entre las recomendaciones del documento, fomentar las reservas previas y utilizar preparaciones comodín para más de un plato, así como orientar a los clientes hacia las recomendaciones del establecimiento.

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