Fotograma de el Bulli Cooking in progress.

Llega a España El Bulli: Cooking in progress (Alemania, 2010) meses después de que el innovador Ferran Adrià echase el cierre del archiconocido restaurante dela Cala Monjoi para reinvertarse en El Bulli Foundation. Cuenta el director de esta cinta, el alemán Gereon Wetzel, que su colaboración con el chef más famoso del mundo fue “de una sencillez apabullante”. Y eso es lo que durante sus casi dos horas de metraje (108 minutos) llega al espectador de este documental lleno de colores, aromas y texturas: La sencillez de un genio capaz de chuparse todos los dedos de una mano tras probar un nuevo sabor.

Porque este documental habla de un prodigioso director de orquesta que dirige a sus solistas –Oriol Castro, Eduard Xatruch y Eugeni de Diego- desde la sencillez y la exigencia. “No me des nada que no sea bueno”, clama Adrià en un momento de la película. De la sencillez de una comida que desprende magia y cuyos componentes se elaboran, durante varios meses, en el taller de Barcelona. De la sencillez de quien compra seis uvas, sólo seis, para experimentar. Y de la sencillez con la que el genio Adrià explica a sus 35 nuevos cocineros procedentes de todo el mundo que lo importante es “la emoción creativa” que debe sentir el cliente de un restaurante de vanguardia.

Y para esta emoción, en El Bulli a veces se utilizan tecnologías y a veces no. A veces se experimenta hasta la saciedad con un boniato: se le cuece, se le fríe, se le trata al vapor, se le vacía de aire o se le deseca en frío. Y a veces se mezcla un aceite con agua, para saborear mejor el primero. O se descubre que unos pedazos de hielo pueden hacer deliciosa una vinagreta con mandarinas y aceitunas verdes.

Tiene también este documental, especialmente su primera parte, mucho de CSI, de cocineros comandados por un Grissom de L’Hospitalet de Llobregat que experimentan, toman fotos y archivan minuciosamente los resultados, adjudicándoles estrellas. Que tienen claro que lo primero, antes que el sabor, es la magia en la elaboración de cada uno de los productos que compone un plato. Y que eso, el plato, llegará en el restaurante.

Es también esta cinta un paseo de lo pequeño a lo grande. De lo diminuto de un ravioli que pierde la pasta a lo grande de un restaurante que, durante su tiempo de apertura logró tres estrellas michelín y que recogía anualmente unos dos millones de solicitudes de reserva. Y pese a eso, nadie tenía “ni puñetera idea” de los platos que se iban a servir durante el año. Genial Adrià.

El Bulli: Cooking in progress podrá verse en España a partir del 30 de marzo.

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