Folleto de El Madrid de Sabina

Aunque nació en la jienense ciudad de Úbeda, Joaquín Sabina siempre se ha considerado madrileño de adopción, desde que en 1978 se instalara en el foro tras su exilio en Londres y cumplir con la patria en Mallorca.

Sabina publicó ese año su ‘Inventario’ –primer LP– y comenzó a actuar por distintos bares y garitos, los cuales han sido recopilados ahora en una guía. “El Madrid de Sabina” recorre los lugares habituales en los que Joaquín ha tocado, cantado, escrito, comido, bebido, fumado y otras cosas que quizás no vengan a cuento.

Unos lugares –algunos de ellos reformados o transformados– que han sido muy importantes en la vida de este poeta urbano de voz rasgada, ilustre y muy querido por millones de madrileños que hicieron un himno su “Pongamos que hablo de Madrid”. Unos lugares en los que Joaquín pasó madrugadas de juerga y que les sirvió de inspiración para escribir las letras de muchas de sus canciones.

Desde 2001, debido a problemas de salud afortunadamente superados, Sabina dejó de salir muchas noches (“ahora me tomo los whiskys en casa”, llegó a confesar el cantante en alguna entrevista), pero aún mantiene sitios de toda la vida que sigue frecuentando y que han sido recogidos en esta guía.

El recorrido comienza en el barrio de La Latina, donde vivió el cantante (en un piso del número 23 de la calle Tabernillas) y donde empezó a tocar con Javier Krahe y Alberto Pérez. Fue en La Mandrágora, ahora convertido en Lamiak (calle Cava Baja, 42), un bar donde puedes tomar unas cervezas y unos pinchos al tiempo que visitas alguna exposición de fotografía o pintura. Muy cerca de aquí se encuentra la Botillería de Maxi (calle Cava Alta, 4), uno de los sitios favoritos de Sabina, de cocina tradicional, donde se pueden comer unos exquisitos callos o un buen rabo de toro.

La ruta continúa por Tirso de Molina, su barrio actual, donde se encuentra el mítico Casa Patas (calle Cañizares, 10). Aquí se bebe, se picotea, se come o se cena, y además puedes escuchar buen flamenco.

En el centro de Madrid también hay sitios que suele frecuentar el maestro de Úbeda, como el restaurante Viridiana (calle Juan de Mena, 14), con tres décadas de historia y que regenta su amigo y prestigioso chef Abraham García; o el Café Gijón (paseo de Recoletos, 21), lugar centenario de tertulias literarias frecuentado por los más ilustres escritores.

Otro barrio frecuentado por Sabina desde hace muchos años es Malasaña, templo de la movida de los 80. Aquí está La Mordida, restaurante mexicano que ocupa el local donde entonces estaba El Café (calle Belén, 13) y donde escribió canciones como “Por el bulevar de los sueños rotos” o “Más de 100 mentiras”.

Muy cerca se sitúan cafés literarios como el Café Manuela (calle San Vicente Ferrer, 29), el Café Comercial (glorieta de Bilbao) o Diablos Azules (calle Apodaca, 6), propiedad de Jimena (pareja de Joaquín).

Y también la sala Taboo (calle San Vicente Ferrer, 23), antiguo Elígeme, propiedad de Sabina, en donde se podía ver muchas noches al cantante, copa y cigarrillo en mano, charlando con los clientes y amigos.

A pocos pasos de aquí está Peor para el Sol (calle San Vicente Ferrer, 6), donde todas las noches, antes de cerrar, se rinde su pequeño homenaje a Sabina pinchando su conocida canción que da nombre al garito.

El recorrido finaliza en la Gran Vía, donde se representa desde hace meses con gran éxito el musical “Más de 100 mentiras” basado en las canciones y personajes del cantante del bombín negro.

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