bacterias

Las bacterias presentes en la superficie de las frutas y hortalizas varían en función del tipo de prácticas de producción y el cultivo, según concluye una investigación publicada en ‘Plos One’ por los científicos Jonathan Leff y Noah Fierer, de la Universidad de Colorado, Boulder (Estados Unidos).

El estudio se centró en 11 tipos que a menudo consumen crudos y encontró que algunas especies, como la espinaca, los tomates y las fresas tienen bacterias superficiales similares, con la mayoría de sus microbios de una sola familia. Sin embargo, frutas como manzanas, melocotones y uvas tienen comunidades bacterianas superficiales más variables a partir de tres o cuatro grupos diferentes.

Los autores sugieren varios factores que pueden contribuir a las diferencias observadas, incluyendo la ubicación de granja, la temperatura o el tiempo de almacenamiento y las condiciones de transporte. Estas bacterias de la superficie de los productos puede afectar a la velocidad a la que se estropean los alimentos y puede ser la fuente de microbios típicos en superficies de la cocina.

Estudios anteriores han demostrado que, aunque tales microbios no necesariamente causan enfermedades, todavía pueden interactuar  y quizás inhibir el crecimiento de microbios causantes de patologías. Los resultados de esta nueva investigación sugieren que las personas pueden estar expuestas a bacterias sustancialmente diferentes según los tipos de productos que consumen.

 

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