Rafael Ansón, durante su intervención. / Foto: A. González
Rafael Ansón, durante su intervención. / Foto: A. González

La gastronomía no debe ser sólo sólo patrimonio de una minoría de privilegiados que tienen la posibilidad de reunirse en torno a una mesa llena de inaccesibles productos gourmet, sino que debe estar al alcance de todos como parte de una cultura que fomente una alimentación saludable, cultura que debe inculcarse desde la escuela. Además, la gastronomía puede convertirse en un arma para ayudar a corregir el que para Rafael Ansón, presidente de la Real Academia Española de Gastronomía, es el «objetivo primordial» de este siglo: «Conseguir erradicar el hambre del mundo».

Para trabajar en esta dirección es indispensable, según Ansón, la colaboración de los grandes chefs, ya que son ellos quienes, a través de la creación de nuevas recetas, pueden incentivar el consumo de productos de «cultivos olvidados» en los países en desarrollo, como por ejemplo la quinua, un pseudocereal andino.

«Los grandes cocineros deben ayudar, a través de sus recetas, a recuperar los cultivos olvidados en países donde todavía hay hambre», señaló Ansón, que participó este viernes en el I Encuentro Visión Global de la Alimentación en el Siglo XXI, organizado por la Asociación de Amigos de la Real Academia de Gastronomía y el Banco Santander.

A su juicio, conseguir una «buena alimentación» para toda la Humanidad es una necesidad ineludible de este siglo. Para Ansón, debería ser casi «obligatorio» que la gente, cuando come, «lo haga de forma saludable y placentera», y si es posible en compañía. «El que a la hora de comer no piensa en lo saludable no es que sea un mal gourmet, es que es imbécil», aseveró.

Acto seguido, puso de relieve la importancia de que la buena alimentación, y la gastronomía, se inculquen en la escuela. «Los niños y los jóvenes deben aprender a comer también a través del sistema educativo, no sólo en sus familias», añadió.

Por último, Rafael Ansón aseguró que el desarrollo de la alta cocina española, que parecía un sueño hace 30 años es hoy una realidad, ya que «la gastronomía española es ya la mejor del mundo» y, además, es junto al sector de la alimentación y de la mano del turismo uno de los motores de la «marca España» y una de las vías más importantes para el crecimiento económico y la generación de empleo.

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