patatas huevo
Patatas y huevos eran todo un lujo en la España del hambre. /Ag

El pasado 3 de octubre, los medios de comunicación se hicieron eco de una noticia con tintes dramáticos y ejemplarizante de los efectos devastadores de la crisis: un indigente de 23 años, primera persona que muere de hambre en España. Se trataba de un hombre de nacionalidad polaca, de unos 30 kilos de peso, encontrado muerto en un albergue municipal de Sevilla con síntomas evidentes de desnutrición.

Según el último informe de Cáritas, en España viven cerca de 3 millones de personas en situación de pobreza severa, que malviven con menos de 300 euros al mes, mientras el número de millonarios se incrementó en un 13 por ciento. Son cifras tan duras como la realidad que vive este país, en el que ya nos hemos acostumbrado a ver en nuestras calles la estampa de parias y excluidos hurgando en nuestros contenedores de basura.

Con este artículo AG trata de rendir homenaje a los que no tienen nada, mirándonos en el espejo de lo que ocurrió en los años 40 del siglo pasado y durante la Guerra Civil en las zonas que, como Madrid, se vieron desabastecidas de alimentos. Los años del hambre en los que, salvando las distancias, la necesidad y la imaginación de los ciudadanos se tradujeron en nuestra particular versión ‘fast food’ de la miseria. O dicho de otra manera, como reza el artículo, los ‘Platos Michelin’ del hambre en la España de Franco, de los que ofrecemos un listado con 13 ejemplos.

Mondas de patatas.

En ciertos ambientes culinarios, en la actualidad, se ofrece al comensal mondas de patatas fritas con salsas alioli, romescu, kepchup. Se trata de un barbarismo culinario procedente de los restaurantes de comida rápida en Estados Unidos y que en su versión más austera (mondas y lirondas) se convirtió en uno de los platos habituales en la España del hambre. Cuando no había nada, los más pobres recogían de la basura los restos. Se aprovechaba todo, en este caso la piel de la patata y se freía, como la cáscara de los plátanos, las hojas de remolacha o las vainas de las habas. Fast food.

Tortilla de patatas sin huevos ni patatas

A finales de 1938, Ignási Domench i Puigcercós, gastrónomo y editor catalán, publicó “Cocina de recursos”. Se trata de un clásico de la cocina de subsistencia donde se demuestra que a falta de recursos, la imaginación y el ingenio son capaces de  hacer milagros, como es el caso de este plato. El huevo en guerra y posguerra era un producto muy costoso (probablemente por la dificultad de su transporte y conservación). A falta de este producto Domenech se inventó un plato sustituyendo el huevo por una pasta de harina, bicarbonato y agua, mientras que el tubérculo era desbancado por las mondas o la parte blanca de la piel de la naranja.

Pellejo de naranja frito.

La línea narrativa del artículo nos lleva al siguiente plato: pellejo de naranja frito. Naturólogos y nutricionistas escriben hoy sobre los beneficios del pellejo blanco que se encuentra entre la cáscara y la fruta de la naranja. La mayor parte de la fibra de la naranja se encuentra precisamente en el pellejo y se recomienda para mejorar el funcionamiento del intestino e impedir que la grasa se asimile. En guerra y en posguerra se comía por hambre, bien fritito o en crudo si no había más remedio.

Ratas de campo.

En las zonas rurales el hambre y la subsistencia adquirían otra dimensión. El campo y sus cultivos estaban en muchos casos paralizados e intervenidos y la gente pobre se buscaba la vida como podía: cangrejos, truchas, pajaritos y conejos a lazo y ratas de campo asadas en un palo sobre el fuego. Miguel Delibes dedica una de sus obras maestras a ‘Las Ratas’ en el amplio sentido de la palabra, describiendo la degradación, la vileza y el bestialismo al que es capaz de llegar el ser humano en tiempos de necesidad, pero también la bondad innata de los niños de la posguerra, en este caso, en un pueblo mísero de Castilla.

Café de malta, achicoria, “recuelo”.

En tiempos de necesidad, se hicieron muy populares en los cafetines más míseros de Madrid los cafés de recuelo, un preparado con restos de café cocido por segunda vez y con leche aguada. Don Latino de Híspalis le recomendaba a Max Estrella en la obra maestra de Valle Inclán ‘Luces de Bohemia’ un café de recuelo para entrar en calor, que no impidió que el ciego ilustre falleciera hambriento y aterido en las calles de Madrid.  En guerra y posguerra este café volvió a triunfar, con otras variantes de cereales o plantas alternativas como la achicoria o la cebada (preparado en malta) que se freían sobre una sartén y posteriormente se molían en los hogares, intentando despistar el ruido de las bombas.

Sopas de Inmundicias.

Mercedes J., una abuela ilustre de AG, nos relata cómo vio llegar a la señora Cesárea, su abuela, a la madrileña calle de Olavide, procedente de la cárcel de mujeres de Barbastro. Era un cadáver andante. Daba pena verla. Una denuncia falsa cambió para siempre la vida de Cesárea, una señora normal y corriente, analfabeta y apolítica, que de la noche a la mañana se vio obligada a malvivir en compañía de prostitutas y delincuentes. Un cáncer de estómago la mató (la liberaron para morir) probablemente por las sopas de alpargatas y basura que le servían las monjas. Es una historia más de una de las épocas más tristes de este país.

Las lentejas de Negrín.

Juan Negrín, socialista y médico de profesión, fue nombrado presidente de la República en 1937 en sustitución de Largo Caballero. Su vocación médica le hizo tomarse muy en serio los problemas de alimentación de los ciudadanos a causa de las carestías ocasionadas por la guerra. Se acabaron el azúcar, los garbanzos, las judías y uno de los pocos alimentos que todavía llegaban a las ciudades eran las lentejas (mezcladas con piedras), que se degustaban lógicamente cocidas con agua y si había suerte, con alguna cebolla.

Boniatos.

Ismael Díaz Yubero, uno de nuestros cronistas del hambre, nos cuenta que boniatos, castañas, algarrobas y garrofa (piensos para animales), garbanzos tostados con cal, altramuces, almortas y las pipas eran aprovechados y bastante bien valorados en guerra y en posguerra.  Los boniatos, en concreto, se convirtieron en la posguerra española  en uno de los alimentos claves. Ante la escasez de patatas, los boniatos se comían incluso fritos o en guisos, como ingrediente principal de las comidas.

Gachas

Las Gachas Manchegas,  son uno de los platos de referencia de la gastronomía española.  Constituyen un alimento rico en calorías y apropiado para las épocas de más frío y se convirtieron en un alimento básico para las personas del campo durante la posguerra, cuando se comían prácticamente a diario.

En su versión más austera se trata fundamentalmente de una pasta de harina de almorta, que si hay suerte se acompaña de tocino y chorizo mezclado y bien caliente. Y por supuesto ajo, sal y pimentón. La almorta se trata de un alimento tóxico que al consumirse en grandes cantidades y durante periodos prolongados de tiempo puede llegar a provocar latirismo (inmovilidad de las articulaciones y deformación de huesos). Pero si se consume de manera ocasional, es un manjar inofensivo.

Sopas de ajos

Otro plato muy humilde, pero muy rico en sabor, que se convirtió en un clásico diario de la posguerra fueron las sopas de ajo, compuestas como casi todo el mundo sabe con restos de pan duro, agua, ajo, aceite y pimentón, elementos que están presentes en toda cocina española que se precie y por muy poco dinero.

Se sirven en una taza de barro con un huevo escalfado opcional y hoy en día, como las gachas, son también un manjar de invierno perfecto para abrir boca antes de hincarle el diente a un buen lechazo. Los tiempos, desde luego han cambiado.

Pan de maíz o altramuz, con aceite o con vino.

Seguimos con el pan. Este producto es un elemento básico en la mayoría de las culturas y en diferentes formatos. En España, cuando los campos redujeron su producción y llegó la carestía, la harina se sustituye por otros elementos como el maíz o el altramuz, una hortaliza que ahora curiosamente recomiendan como complemento para dietas bajas en carbohidratos y como alternativa a la  soja. Su gusto es dudoso y en aquellos tiempos se distribuían en un formato de bolas amarillentas ‘más duras que el acero’, de tal manera que te podrían descalabrar si te caía alguna de las que arrojaban desde los aviones.

El pan con aceite era una merienda obligada cuando no había nada más que llevarse a la boca y con ella se aguantaba por las noches, cuando no te tocaba acostarte con el estómago vacío, como le pasaba al bueno de Martín en ‘la Colmena’ de Cela.

Carne de caballo.

La carne en tiempos de guerra y posguerra era un lujo al que no podía acceder la mayoría de la población. Para comer carne la gente se buscaba la vida y una de las opciones era la de caballo. En Madrid, se hacía cola en un cuartel de la Guardia de Asalto que estaba situado a la altura de la actual plaza de Santa María de la Cabeza, para comprar este producto cuya presencia en platos preparados, como la lasaña o las empanadillas, hoy escandaliza.

Vino.

Cuentan las crónicas que el vino, curiosamente, fue uno de los productos que nunca escaseó. Lo bebían los soldados en el frente como complemento alimenticio, para entrar en calor y encontrar el valor suficiente para enfrentarse a las balas del enemigo. El vino hoy en día sigue siendo un clásico del desarraigo, la marginalidad, la locura y la resignación en las calles de nuestras urbes.

 

Fotografía: Pau Bou via photopin cc

Comments

  1. Yo me acostaba muchas noches con tan solo, café migado con pan, que no era café era achicoria .Y dicen que Franco era bueno para algunos, yo
    me habría con formado, que no hubiera nacido la madre asín nos hubiéramos
    librado de el . Un saludo

  2. El ratero de la novela de Delibes, caza ratas de agua, que es un pequeño carnívoro que vive en los arroyos y lo único que tiene que ver con el roedor que todos conocemos es el nombre.

  3. Es verdad, mi madre me comentó, a ella en marzo de 1938 coincidiendo con su cumpleaños, su hermano miliciano le regaló una naranja. “la consumió por partes y en varios días”. Y Madrid resistió el hambre gracias a las lentejas de D. Juan Negrín, Médico, Socialista y Jefe de Gobierno de la II República”.

  4. No he sentido el hambre en la posguerra pero me lo figuro…… Estos PPerros nos quieren llevar a esa época….. Malditos sean…. FUERA FRANCO, EL OPUS, LOS LEGIONARIOS DE CRISTO Y ROUCO DEL PODER, POR UNA ESPAÑA LIBRE Y DEMOCRÁTICA, VIVA LA DEMOCRACIA…….. RAJOY DIMISIÓN POR CHORIZO Y POR LADRÓN……

  5. Aunque nací en los cuarenta no tengo memoria de aquellos años, pero sí de los cincuenta que también fueron de aúpa. Entonces no había ni una basura, no se veían restos de nada por el campo,…pocos se hartaban de comer.
    ¡Joder que mal lo pasamos!

  6. Doy fe que en los 50 y los 60 tener lonas más alpargatas que ponerse era todo un lujo de las cuales carecíamos, engañábamos el estómago con una taza de té y gofio

  7. Un tio mio le acuso un falangista de coger unas manillas de platanos y por ello estuvo siete años en la carcel, les costo la vida a mis abuenos ya que eran diabeticos

  8. Mi mama me a contado las veces que se acostaba sin comer y las veces que se con firmo por que le daban un pan ,se recorrió todas las iglesias. Pobrecitos cuanto sufrieron y ahora le recortan las miserables pagas le cobran los medicamentos etc no tuvimos suficiente con un mal nacido? Que vuelven a caer en manos de fascistas,mi gratitud y cariño a nuestros mayores que mi tanta necesidad sufrieron y con tanta dignidad an sobrellevado pero no olvidado que nosotros tampoco lo olvidemos

  9. Mi madre junto con la suya y hermanos iban al campo a recolectar yerbas, ahora en los supermercados, los bulbos de hinojo están carísimos y los berros igual. Los cubitos de caldo eran una rareza pero si se conseguían era por intercambio. Ropa por comida.
    Los caracoles y caracolillos también se recolectaban y no se les hacía ningún asco.
    Y en cuanto a la raspa de sardinas fritas que algún cocinero se ha inventado como algo rico, déjeme que le diga que mejor haría en promocionar la harina de pescado antes que desechar todo lo que se lanza al mar. Para buñuelos por ejemplo sería una comida de aprovechamiento y una fuente de proteínas excelente.
    Hace bastantes años que las patatas en mi casa se cocinan todas con piel. No la comemos pero así no se desperdicia tanto. Las patatas con piel también se pueden freír a gajos y en las cadenas de comida rápida las sirven con una salsa.

  10. En la España de Franco hubo hambre, porque llegó de un periodo de miseria sobre todo en el campo en la segunda republica, y luego hubo una guerra.

    Por lo tanto, es normal que hubiera hambre en la postguerra, porque Franco cogió una España tercermundista.

    Sin embargo, cuando Franco murió, despues de cuarenta años de gobierno (casi lo mismo que el PSOE en Andalucía), España era la cuarta potencia mundial (ahora somos la octava), y una familia, con el sueldo del padre, podía vivir, estudiar, incluso ser una familia numerosa, tener casa sin hipotecarse cuarenta años, un coche e incluso veranear. Además, si la madre quería tambien podía acceder al mercado laboral.

    Mira cómo estaban tus padres y mira como estas tú, y luego criticas a Franco con tu cabeza lavada.

  11. MIrto Says: tu comentario santificando a Franco es de un simplismo que tumba. Que España mejorò durante la Dictadura no te lo niego, que fueramos la cuarta potencia mundial…. quitale números y no exageres. Y si España progresó fué entre algunas cosas por salarios de miseria sin derecho a protestar,por vivir con lo que se podia, y por gente que como mi padre, estaba 11 meses en Suiza trabajando y uno aquí. Cuando quieras te cuento lo es vivir con lo mínimo y con el padre lejos, entre otros detalles. Comiendo lo que se recolectaba del campo, incluidas ratas; bien entrados los años 60 e incluso los 70.

  12. España progresó por salarios de miseria???? O ignoras o mientes.

    Los salarios en España eran mucho más altos que son ahora, ¿¿cuantas familias conoces que puedan vivir sólo de un sueldo?? Con Franco esto era lo normal.
    Si en los años 70 se pasaba hambre en el campo (segun tu), imaginate con la segunda república, informate sobre la reforma agraria.

    En cuanto a lo de tener el padre en Suiza, simplemente recordarte q

  13. en España hay un 50% de paro juvenil, ¿que crees que esta pasando ya con esa generacion?

    Franco cogió un pais en la ruina y lo hizo un pais rico, en el que había trabajo de calidad y seguridad, te puedes poner como quieras, pero es una realidad.

    Así que muchos rojos que llevan robando en Andalucía 30 años y la han hundido a niveles de paro de centro africa deberían lavarse la boca jabón para hablar de Franco.

  14. Para los que habláis con los sentimientos en la mano, en lugar de la cabeza, antes de hablar, convendría buscar datos, que hoy en día son de fácil acceso en Internet.

    España nunca ha estado entro las cinco primeras potencias mundiales (por PIB, que es como se suele medir esto). Desde 1960, la mejor posición, la ocupó en 1992 (7º puesto). De hecho, entre 1960 y 1975, España ocupa posiciones entre los puestos 14º y 10º. A partir de la democracia, el país va ganando posiciones. Desde entonces y hasta 2009, la posición habitual de España es entre el 8º y 10º puesto. Sólo hay dos períodos en los que se retrocede del 10º puesto: la crisis de principios de los 80 (1981-1986, que ocupa puestos entre el 11º y el 13º), cuya recuperación se produce tras la entrada en la Comunidad Europea, y la actual crisis, en la que desde 2010 se ha retrocedido a puestos de hace 30 y 40 años: el 12º en 2010 y en 2011 y el 13º en 2012.

    Os dejo la fuente por si estáis interesados en los datos más que en las emociones:
    http://es.classora.com/reports/t24369/general/ranking-de-los-paises-mas-ricos-del-mundo-por-pib-segun-el-banco-mundial?edition=2012

  15. Todo verdad el artículo.
    La talla de los españoles era de enanos por la miseria a la que le sometían las élites. El hambre de la población ha sido habitual desde hace 500 años con los Reyes católicos.
    La codicia de los poderosos españoles era infinita, solo hay que ver los palacios y catedrales. Aristocracia e Iglesia católica no daban de comer a los trabajadores a su servicio, eran esclavos.
    Franco continuó con la salvaje tradición española de hacer pasar hambre al pueblo.El PP la quiere continuar en el siglo XXI.

  16. Otros apuntes de datos históricos para Mirto.

    La Reforma Agraria de 1932 no causó hambre. El hambre ya la pasaban los jornaleros porque la tierra estaba en manos de unos pocos que, en muchas ocasiones, se negaban a explotarla. Esto ya es herencia de la época feudal, como dice Paqui Guerra. Bien es cierto que la reforma fracasó, pero su fracaso fue no satisfacer las expectativas de esos jornaleros que esperaban que la tierra hubiese sido expropiada rápidamente. Esto no se pudo hacer por falta de dinero.

    Por último, conviene recordar que Franco no vino a salvar a España de una República en manos de los rojos, como muchos suelen decir sin saber (o sin querer reconocer) que los últimos años de la República, España estuvo gobernada por la derecha (de diciembre de 1933 a febrero de 1936). Menos de cinco meses después de que la izquierda volviese a gobernar, se produjo el golpe de Estado. No se puede achacar ninguna situación económica a nadie con cinco meses en el poder. Franco llevó a cabo el golpe de Estado por el simple hecho de que no estaba dispuesto a que la izquierda gobernase, sólo por ser izquierda, ni más ni menos. No había motivos económicos, sino ideológicos y no habrá historiador que contradiga esto.

  17. Los errores historicos que se cometen cuando se juzga el periodo de la 2ªRepública es increible, se identifica república con la izquierda y simplemente,es que la máxima figura del estado es un presidente elegido democráticamente y no un rey que lo es por herencia.
    Que se justifique que los 40 años de dictadura fue un periodo de bienestar, es alucinante, no solo pasamos hambre física, si no hambre de libertad de educación de cultura, sufrimos un retraso en nuestro desarrollo ecónomico por el apoyo que el dictador dio a los nazis en la 2

  18. 2ª Guerra Mundial y que los aliados no le perdonaron.
    Somos el único país demócratico europeo que sigue ensalzando a un dictador, que masacro a los españoles durante toda su vida,que murio tranquilamente en su cama y que se levantó un mausoleo faraonico con la sangre de miles de presos republicanos.
    Vivo cerca del Valle de los Caidos y me repugna como española ver desde cualquier punto del Valle y la sierra de Guadarrama. la cruz que preside ese mausoleo y que recuerda la ignominia que simboliza.
    Dicen que es una cuestión económica el sacar el cuerpo del dictador de allí yo propongo donar 1 € por persona para borrar ese simbolo que nos recuerda ese periodo de nuestra historia que nos produjo tanto dolor y muerte, y cerrar definitivamente las heridas que todavia está abiertas entre los españoles.

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