Papillote crujiente de bogavante con pesto de pistacho y tomate / Foto: L.Prieto

Cuatro cocinas internacionales en un solo restaurante. Un ecosistema de platos con apellido asiático, español, italiano y mexicano que conviven sobre la mesa sin perder un ápice de su personalidad, proponiendo un recorrido gastronómico singular, donde las propuestas culinarias, lejos de desdibujarse fruto de una mezcla sin sentido, se refuerzan unas a otras sacando a relucir lo mejor de cada casa. Estamos en Lux Madrid, el nuevo restaurante del Grupo La Máquina, que desde un caserón deliciosamente decorado en el número 22 de la calle Jorge Juan ha comenzado a dar guerra hace un par de semanas con la aspiración de convertirse en una referencia del disputado y selecto Barrio de Salamanca madrileño.

Como si de un todoterreno de alta gama se tratara, Lux Madrid nace con ganas de dejar su huella en todos los terrenos: las comidas y cenas de negocios entre semana, y las celebraciones familiares o personales durante los fines de semana, no en vano disfruta de una situación privilegiada, a dos pasos del Parque del Retiro y el Paseo de Recoletos.

Maridaje sin estridencias

Su propuesta es, cuando menos, original: ofrecer al comensal platos representativos de cuatro de las cocinas más representativas del mundo (española, asiática, italiana y mexicana) en el marco de un establecimiento decorado de forma exquisita y acogedora, donde la luz natural cobra un protagonismo especial y las diferentes propuestas maridan entre sí de forma sorprendente, sin estridencias, fruto de una fusión inteligente que enriquece sin duda la experiencia del comensal.

El equipo de Lux (formado por unos 70 profesionales entre personal de cocinas y sala para 300 comensales) consigue además algo a priori bastante difícil de lograr: que las cuatro cocinas trabajen de forma coordinada para que todos los servicios lleguen a la mesa cuando deben, ajustando para ello los diferentes tiempos de elaboración que requiere cada plato.

En nuestra experiencia, todos ellos contaban con materias primas de primera calidad (como por otro lado cabe esperar de un restaurante de este nivel), una presentación muy cuidada y un equilibrio de sabores muy logrado, algo que también refuerzan el entorno y la decoración, que configuran, en las dos plantas que son puramente de restaurante (en la baja existe una barra con un toque más desenfadado), un ambiente relajado y propicio para las conversaciones tranquilas.

Plato de sushi de Lux Madrid / Foto: L.Prieto

Es llamativo, en este sentido, la calidad del sushi, que no tiene nada que envidiar a cualquier restaurante puramente japonés, o la originalidad de propuestas como el papillote crujiente de bogavante con pesto de pistacho y tomate, un plato que no hay que perderse, como tampoco el tomate rosa aliñado con ensalada de minibrotes, un plato a priori más sencillo pero donde es difícil sobresalir, como sí consiguen los cocineros de Lux.

Dentro de nuestro pequeño recorrido por la carta del local  no faltó el tartar de atún con aliño japonés, también logrado y ya como colofón, y en representación de la cocina española, la costilla glaseada con reducción de ron de caña y cerveza Puente Nuevo, realmente suculenta aunque, por su aporte graso, mejor en cantidad moderada.

A la hora de plantear los postres tampoco flaquean los cocineros de Lux, que en esta ocasión hicieron llegar a nuestra mesa una milhojas con crema y frutos del bosque que resultó sencillamente maravillosa al paladar, así como un variado de helados artesanales.

En definitiva, si mantiene la calidad de sus propuestas y el buen servicio de su personal de sala, Lux Madrid tiene el futuro asegurado en esta zona privilegiada de la capital de España, por muy difícil que se lo pongan sus competidores, hasta el punto de que, más pronto que tarde, tendrán que abrir a los comensales su tercera planta, la que está más cerca del cielo, que baña de luz natural todo el local, y que dota de personalidad propia a este nuevo restaurante que tiene todos los mimbres para triunfar.

En cuanto a los precios, rondan los 35-40 euros si se opta por la barra, cuya cocina que abre de 12,30 hasta después de la medianoche, y los 50-60 si se opta por comer a la carta en la zona de restaurante.

Tomate rosa con ensalada de brotes / Foto: L. Prieto
Comedor de la primera planta / Foto: L.Prieto
Tartar de atún con aliño japonés / Foto: L. Prieto
Costilla glaseada con ron de caña y cerveza Puente Nuevo / Foto: L. Prieto
Milhojas con frutos del bosque / Foto: L.Prieto
Surtido de helados artesanales / Foto: L. Prieto

 

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