India Pale Ale, Pale Lager, Saison, American Pale Ale, New England IPA, Porter, Stout… las cervezas artesanales conforman un universo aparte, un mundo casi infinito donde imperan el lúpulo y los sabores naturales, los matices sorprendentes, las tonalidades turbias; donde libérrimas levaduras ajenas a cualquier proceso industrial dan lugar a birras con personalidad propia que se le quedan a uno en la memoria aunque al princio, claro, cuesta orientarse entre tanta constelación cervecera.

Lo que es un hecho incuestinable a estas alturas es que la corriente de la cerveza artesanal, muy madura ya en otros países europeos, lleva pegando fuerte en España ya unos cuantos años (el sector ha crecido un 1.600% desde 2008), y todo indica que, lejos de ser una moda pasajera, ha llegado para quedarse, como ya ocurriera en los años 90 con la invasión pacífica de las cervezas trapenses centroeuropeas, que sorprendieron entonces a muchos paladares que no conocían otra cosa que cañas, tercios y botellines de las (por cierto muy dignas) grandes e inveteradas marcas patrias.

Buena muestra de este boom de la cerveza artesanal es la celebración, hasta este domingo, 15 de abril de la Artesana Week Lavapiés, una iniciativa en la que se han embarcado 31 cerveceras independientes de 16 provincias españolas (entre ellas 12 de Madrid), que han puesto sobre las barras de 29 locales de este castizo barrio unas 400 variedades diferentes de cerveza.

Se trata de una oportunidad inmejorable de disfrutar con las creaciones de productores como Yria, Península, Compañía de Cervezas Vall del Kahs, Cervecera Libre, Freaks, Yakka, The Flying Inn, Bailandera, o Nómada Brewing, así como de cerveceras ya muy consolidadas como La Virgen o la cántabra Dougall’s, una de las firmas más reconocidas dentro de las birras craft. Para la ocasión, cada local se ha hermanado con una cervecera, así que el desplazamiento es más que obligatorio.

Cualquier opción es buena para hacer un descubrimiento, sobre todo si uno dedica unos minutos a preguntar a los que saben, y los que saben, casi siempre, son los que están al otro lado de la barra, cómo no. Es el caso de Javier Llorente, copropietario del local Craft against the machine (Embajadores, 31), sin duda una de las paradas más emblemáticas de este interesante viaje, o de Vicente, el hombre que rige los destinos de otro clásico de Lavapiés, el Bar Zoilo. Este último, por cierto, ha pasado de servir unas de las mejores patatas revolconas de Madrid en su anterior etapa a convertirse en un templo de visita inexcusable para los amantes de las cervezas artesanales, que por cierto liberan todo su poder de seducción cuando se combinan con unos buenos ahumados, otro de los puntos fuertes de este local de la calle de la Huerta del Bayo.

Aunque seguro que lo fuerte llega este fin de semana, ha sido un placer pasearse estos días con algo más de tranquilidad por los locales participantes en esta iniciativa y, por supuesto, dejarse llevar por los consejos de los asiduos a las craft beers, por lo general gente moderna, rondando la treintena, con el paladar presto a distinguir entre lúpulos y maltas de cebada, y a moverse con soltura a lo largo y ancho de la escala de unidades de amargor, que en estas cervezas está siempre muy presente en mayor o menor medida.

Aunque hay casi medio millar de referencias disponibles estos días uno tiene, al final que decantarse por unas pocas, sobre todo si uno tiene ya una edad. En nuestra experiencia, toda ella a través de medias pintas de barril (a partir de unos 2,5 euros), arrancamos en primera instancia con sendas New England IPA, o neipas, primero una Criptojuice (The Flying Inn), con el lúpulo atemperado por notas cítricas, para pasar después a su hermana El Aleph, más rotunda en cuerpo y de paladar más noble, con notas tostadas.

Muy rica también resulta la Tres Mares de Dougall’s, una Brown Ale que marida a las mil maravillas con una tabla de quesos, sobre todo si uno de ellos, cremoso, está elaborado también con cerveza artesanal, porque en este campo de las craft beers, saber maridar bien con la tapa o la ración es clave si queremos vivir una experiencia completa, al igual que es esencial una buena compañía.

En definitiva, la Artesana Week de Lavapiés merece la pena, y no hay que ol vidar que aún nos queda lo mejor, el fin de semana. Las cervezas nos están esperando, y hay trabajo por hacer, ya que, según informan los responsables de la iniciativa, el número de cerveceras artesanas en España ha aumentado de 21 a 361 entre 2008 y 2015. Nuestro país, además, lidera el crecimiento del sector enEuropa, ya que en 2015 produjo 100.000 hectolitros, un 33% más que en 2014.

La carta ‘craft’ del Zoilo en un día de esta semana.

 

La barra del ‘Craft against the machine’

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